"LAS PALABRAS DEL DESCONOCIDO", NUEVA NOVELA DE JOSÉ MANUEL CRUZ

EXPOSICIÓN "MARUJA MALLO: MÁSCARA Y COMPÁS" EN EL MUSEO REINA SOFIA: ANATOMÍA DE UNA BÚSQUEDA


Entre el 8 de octubre de 2025 y el 16 de marzo de 2026, se celebra en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid la exposición Maruja Mallo: Máscara y compás, en la cual se hace un vasto recorrido por la trayectoria de la artista nacida en la localidad lucense de Viveiro el 5 de enero de 1902 y fallecida en Madrid el 6 de febrero de 1995. Entre medias, tras estallar nuestra Guerra Civil, Maruja Mallo vivió en el exilio entre Portugal, Uruguay y Argentina desde 1936 hasta 1962, año en el que regresó a España, período que ejerció una poderosa influencia en su arte. Pintora, ilustradora, ceramista y escenógrafa, suele ser encuadrada dentro de la generación del 27, aunque su evolución y su larga y su exuberante trayectoria, que se bifurca en múltiples líneas y direcciones, se resisten a un encajonamiento preciso y estricto. Sin embargo, lo que sí resulta evidente es que la carrera de Maruja Mallo ilustra con nitidez el devenir, virtudes, contradicciones y actitudes de las vanguardias del siglo XX, una aventura estética tan fascinante como atravesada por luces, sombras y claroscuros. La exposición en el Reina Sofía da cuenta de todas las facetas de la artista y sucesivos rótulos con citas de la creadora sirven para explicar sus ideas, propósitos e intenciones. Materiales complementarios como fotografías, libros, cortometrajes (dos, de Ernesto Giménez Caballero, Esencia de verbena y Noticiario de Cine-Club, ambos de 1930), periódicos y revistas de la época (de las distintas épocas que la artista atravesó) y hasta una emisión del programa de RTVE Imágenes, en el que Maruja Mallo fue entrevistada por Paloma Chamorro, describen perfectamente el contexto en el que fueron concebidas las obras expuestas. Nos encontramos, en definitiva, ante una muestra sistemática y exhaustiva que ofrece una imagen nítida y precisa de una artista fundamental para comprender la evolución del arte español de la pasada centuria.


La verbena (1927) de Maruja Mallo


"Esta humanidad serena y triunfante en la naturaleza, en el juego y el combate que avanza como una tromba, contrasta con las Estampas de máquinas y maniquíes, sátiras alusivas a presencias anacrónicas, maniquíes de cera que se consumen enjaulados en las vitrinas de los escaparates" (MARUJA MALLO).

Ya lo dijimos cuando hablamos de la exposición de Fenando Delapuente, y es que la sensación de insatisfacción, de distanciamiento, frente a la realidad es el motor decisivo del arte contemporáneo y de las formas y estilos a través de los que el mismo se articula. Las primeras obras de la exposición tienen como motivos las verbenas y las imágenes populares tradicionales pero contempladas desde una perspectiva crítica e irónica. Es un reflejo de su desagrado frente a su entorno y sus circunstancias. Es la continuidad del espíritu crítico que nace con el regeneracionismo y la generación del 98 y que se prolonga a lo largo de todo el primer tercio del siglo XX. Es muy significativo que en muchas de las obras haya rostros cuyas facciones son hurtadas a quien observa el cuadro bien porque la persona retratada da la espalda al espectador bien porque aquellas son ocultadas por un velo. Sería como el modo de representar la escisión entre personaje y realidad. Al mismo tiempo, también son frecuentes la presencia de máscaras y motivos teatrales, que puede ser tanto señal de refugio protector como de escurridiza hipocresía, y la de la magia y los magos, como posible vía de escape y, por qué no, de transformación de una realidad poco estimulante. Todo ello aflorará con fuerza inusitada en los años siguientes, En sus "estampas" (que ella llamó, con posterioridad, "simbologramas"), el carácter festivo de las primeras obras se torna más oscuro y ambiguo. Es la transición hacia su época más siniestra y desasosegante, en la que los colores vivos y luminosos dejan paso definitivo a tonos negros, grises, pardos y marrones.


Estampa (1927) de Maruja Mallo


"La naturaleza eliminando los despojos del pasado, las cloacas empujadas por los vientos, los campanarios atropellados por los temporales: el mundo de las cosas que transitan" (MARUJA MALLO).

En su siguiente etapa, la muerte, la descomposición y la putrefacción son los temas centrales de sus cuadros. Es la expresión de un deseo de finalización de realidades que la artista considera caducas y obsoletas, la necesidad de finalizar con lo que solo es pasado y ya no tiene futuro. Cuadros como Huella (1930), Basuras (1930), Antro de fósiles (1930), Espantapájaros (1930), Grajo y excremento (1931), Espantapeces (1931) y Tierra y excrementos (1932) representan restos orgánicos degradados, ruinas y harapos que se combinan para crear iconografías de destrucción y acabamiento que nos pueden hacer rememorar a las pinturas negras de Goya. A estas alturas, el estilo de Maruja Mallo ya está impregnado de una fuerte y muy personal vena surrealista que conecta plenamente con los rasgos esenciales de dicho movimiento: apelación a pensamientos, emociones y pulsiones inconscientes, exaltación de los mecanismos mentales irracionales y, en paralelo a ello, afán de demolición de estructuras, instituciones y mentalidades vigentes. Podría parecer paradójico que, en sus siguientes etapas, comience a alternar su serie de pinturas de homenaje a agricultoras y pescadoras con sus arquitecturas minerales y vegetales, es decir, pintura figurativa junto al inicio de creación de formas irreales e imaginarias. Pero, en el fondo, es absolutamente coherente y, sobre todo, refleja una posible contradicción en el universo no solo de Maruja Mallo sino en el de todas las vanguardias. La artista realiza sus homenajes a agricultoras y pescadoras por el carácter metafórico de la labor que estas trabajadoras realizasn (y con la que la pintora quiere identificarse): interactúan con la naturaleza y producen alimentos para los seres humanos. Maruja Mallo, con su sistemática representación de objetos y seres inexistentes, con su vocación de lo que podríamos denominar "producción artística" (convertida ella misma en "productora" como las agricultoras y pintoras que retrató) destinada a alimento transformador para las mentes y espíritus de la humanidad


 Antro de fósiles (1930) de Maruja Mallo

 

"A una humanidad nueva corresponde un arte nuevo porque una revolución artística no se contenta solo con hallazgos técnicos. El verdadero sentido que hace a un arte nuevo e integral es, además de un conocimiento científico sólido y de un oficio manual seguro, la aportación de una iconografía, para una religión viva, para un nuevo orden" (MARUJA MALLO)

Con posterioridad, sus "nauralezas vivas" y su recreación de tipos raciales ideales, muchas veces combinación de razas diferentes como metáfora de una nueva humanidad, dibujan una trayectoria completamente distanciada del realismo y empeñada en desarrollar una pintura absolutamente creadora que coloque al espectador ante objetos y seres imaginarios e inexistentes pero que representan una voluntad vocacional o aspiracional. En cierto modo, ello se emparenta con lo que dijimos sobre Matisse a la hora de comentar su exposición en el Caixaforum de Madrid. Y es aquí donde surge el dilema o paradoja (o, tal vez, no sean tales, ahí está el núcleo de la necesaria reflexión) y es que, pretendiendo la autenticidad del ser humano (esa era una de las aspiraciones del surrealismo con su objetivo de desmontar las mentalidades y construcciones que permiten vivencias falsas e hipócritas), el estilo "creativo" o "productor" de la artista revela que esta admite implícitamente que no se trata de hacer aflorar la mencionada autenticidad sino de construir algo aún incierto, ignoto y desconocido que, supuestamente, serviría para alcanzar la autenticidad buscada. Como se explica en la exposición, Maruja Mallo fue una de las primeras artistas que creó un personaje público a partir de sí misma que le sirviera para hacerse publicidad y que le sirviera para su marketing como artista. Es decir, se colocó una máscara ocultando o velando su verdadero "yo". Todo ello forma parte no solo del conjunto de contradicciones de la vanguardia sino de todos los movimientos utópicos del siglo XX: intentar conseguir algo que, presuntamente, existe y es obvio y evidente cuando, en realidad, se trata de construir algo que no se sabe cómo es ni cómo se puede conseguir. Como recoge la cita que encabeza el párrafo, la artista lo explica como "creación de una iconografía de una nueva religión". Pero, entonces, la contradicción es mayor: ¿qué se trata?¿de desplazar el pensamiento religioso por un pensamiento científico y racional o el de instaurar una nueva religión en sustitución de la existente?¿es legítimo y coherente calificar como "religión" el pensamiento que se trata de implantar?

 

Canto de las espigas (1939) de Maruja Mallo

 

"Crear como la naturaleza. La serie de Arquitecturas minerales, vegetales o fósiles, son abstracciones, o la valoración de estructuras, formas, color, materia. Los dibujos a gran tamaño son edificaciones vivientes germinando "plástica escenográfica", creadas con materias primas" (MARUJA MALLO)

Por todo lo expuesto, la obra de Maruja Mallo, dando por sentado su descomunal valor artístico, es un ejejmplo más que relevante y significativo de las contradicciones de un siglo que fue crecientemente dominado por ese término tan recurrente que es el de "desencanto". Había grandes expectativas de cambio que, en garn medida, resultaron frustradas. Y, aparte de otras consideraciones, porque había una contradicción en la misma raíz del impulso inicial que nunca ha sido, en realidad, asumida: se quiere construir algo que no se sabe lo que es. Si aceptamos dicha realidad, habría que matizar los impulsos obsesivos y absorbentes por grandes y radicales transformaciones y pensar en caminos más prudentes, sensatos y progresivos. Maruja Mallo supo expresar magistralmente y de un modo absolutamente personal esos afanes de cambio y transformación y la exposición en el Museo Reina Sofía hace plena justicia a la magnitud de su obra. Pero no está de más pararse a meditar cómo muchos empeños del siglo XX, (que llegan hasta el siglo XXI) más allá de la esfera estrictamente artística, han dado lugar a grandes fracasos, grandes frustraciones y grandes callejones sin salida. Es una valiosísima lección que esta muestra nos puede ayudar a comprender, asumir y precisar de cara a un futuro mejor.


Naturaleza viva X (1943) de Maruja Mallo

 

VÍDEO DE LA EXPOSICIÓN

En el siguiente vídeo, pueden ver imágenes de la exposición comentada:

 

 

 

 

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