"LAS PALABRAS DEL DESCONOCIDO", NUEVA NOVELA DE JOSÉ MANUEL CRUZ

"WARHOL-VIJANDE: MÁS QUE PISTOLAS, CUCHILLOS Y CRUCES" DE SEBASTIÁN GALÁN: RETRATO DE LA GRAN OLA


 

¿Cómo consiguen las creaciones artísticas y, en general, las creaciones culturales repercusión social y colectiva?¿Cómo consiguen convertirse determinados creadores en referencias públicas que los lleva a ser mitos e iconos que marcan una época y una atmósfera histórica? Estas son las preguntas que, al final, sobrevuelan sobre el documental Warhol-Vijande: Más que pistolas, cuchillos y cruces de Sebastián Galán, que explora un cruce de caminos de las trayectorias de diversas figuras y personalidades del mundo del arte y que, desde ahí, muestra mecanismos y dinámicas relevantes y significativas. Situémonos en el tiempo. Enero de 1983. El PSOE lleva pocos meses en el poder en España. La Movida empieza a ser una referencia cultural de gran impacto a través del arte y la música. Aires de cambio recorren el país. Y Fernando Vijande, en su galería, decide exponer a Andy Warhol e invitar al artista a Madrid para que ello se convierta en un reclamo decisivo para la muestra. La conjunción de elementos sería imposible sin comprender el momento histórico que está atravesando España y, por extensión, el mundo. España quiere integrarse en el contexto internacional como un país moderno y abierto a su tiempo. Andy Warhol quiere ampliar mercados y segmentos de clientes. La conjunción de intereses está servida. Y la proyección artística viene inmediatamente después. Una cuestión tiene que quedar meridianamente clara: las circunstancias influyen pero, al mismo tiempo, las personalidades son decisivas. Y, sin ellas, es imposible que determinados acontecimientos pudieran llegar a realizarse.


Mao (1972) de Andy Warhol


Hace unos días, nuestro colaborador, Guillermo Torres Morales, habló de la exposición Archipiélago en el Museo Carmen Thyssen de Málaga. Dicha muestra recogía una selección de obras de la Colección Suñol Soler. Para la construcción de su colección, Josep Suñol Soler contó con la colaboración de Fernando Vijande, responsable, primero, de la Galería Vandrés y, con posterioridad, de la Galería Fernando Vijande, que logró reunir una espléndida selección de piezas de arte contemporáneo, de las cuales, en la muestra señalada, podemos contemplar nombres tan señeros y fundamentales como los de Carlos Alcolea, Jean Arp, Georges Braque, José Manuel Broto, Carmen Calvo, Rafael Canogar, Eduardo Chillida, Modest Cuixart, Ferrán García Sevilla, Luis Gordillo, Josep Guinovart, Joan Miró, Pablo Picasso, Susana Solano, Antonio Tapiès, Darío Villalba y Andy Warhol. En la actualidad, Rodrigo Navia-Osorio Vijande, hijo de Fernando Vijande, es el presidente de la Fundación Suñol Soler, que es la encargada de gestionar, custodiar y preservar la colección mencionada. Una colección que, tal como la exposición del Museo Carmen Thyssen muestra, recoge todas las dimensiones, vertientes y facetas de la pintura contemporánea. No acumula piezas sin ton ni son sino que sigue un criterio depurado y consolidado. Fernando Vijande no hace más que seguir la misma línea llevada a cabo en las dos galerías bajo su responsabilidad y que él resumía en un eslogan muy de la época y que representaba muy claramente su espíritu: "Te enrollas o no te enrollas". Esto es, o apuestas decididamente por alguien o no. No hay términos medios: o pones toda la carne en el asador o no merece la pena. 

 

Ladies and Gentlemen (1975) de Andy Warhol

 

Fernando Vijande era una especie de mezcla de dandybon vivant, curador riguroso y visionario deslumbrante. Supo identificar a grandes artistas y detectar grandes olas y tendencias. Sin duda, supo ver lo que estaba sucediendo en la España de principios de los 80: afán de cambio, ganas de diversión y de diversidad y vocación por proporcionar un barniz intelectual y de enjundia a cualquier tipo de actividad creativa y cultural. Era una combinación extraña, tan extraña como para parir películas tan inclasificables como Arrebato (1979) de Iván Zulueta, canciones tan paradójicas como La estatua del jardín botánico (1982) de Radio Futura y personajes tan contradictorios e inmediatamente fascinantes como Alaska, Fernando Márquez, El Zurdo, Antonio Vega, Ana Curra o Eduardo Benavente. En ese contexto, hubo alguien que supo que quien podía constituir un auténtico revulsivo que captara la atención y se ajustara al espíritu del momento era Andy Warhol. Y ese alguien fue Fernando Vijande. Su trabajo como promotor artístico solo puede ser calificado de éxito sin matices. La gran repercusión que alcanzó la exposición de Warhol en 1983 solo es una muestra de todos los artistas que logró situar en primera línea del mercado artístico. Hay que reconocer que eran otros tiempos y otras circunstancias. Hoy, no sabemos si las circunstancias son más adversas y desfavorables o es que no existen figuras capaces de remover las barreras y obstáculos existentes. En este sentido, el documental podemos verlo tanto como retrato de una época como ejercicio implacable de comparación entre dos etapas históricas muy diferentes entre sí. Una, la de los ochenta del siglo pasado, en que iniciativas estrictamente individuales podían llegar a tener grandes repercusiones sociales. Otra, la nuestra, en que solo los impulsos generados por grandes organizaciones, públicas o privadas, pueden llegar a tener algún alcance. Los tiempos han cambiado y, desde ciertas perspectivas, no está claro que haya sido siempre para mejor.

 

Rodrigo Navia-Osorio Vijande durante la presentación del documental Warhol-Vijande: Más que pistolas, cuchillos y cruces en el Museo Carmen Thyssen de Málaga el pasado miércoles 27 de mayo de 2026

 

Pudimos ver Warhol-Vijande: Más que pistolas, cuchillos y cruces el pasado miércoles 27 de mayo en el Museo Carmen Thyssen de Málaga. Al participar en él la Fundación Suñol Soler, Rodrigo Navia-Osorio Vijande, como ya hemos dicho hijo de Fernando Vijande, presentó la película. El cruce de conexiones, puentes, referencias y espejos se hizo patente y manifiesto. También, hay un cierto aire de nostalgia. Entre los que asistimos a la proyección, flotaba la impresión de que lo que ocurrió hace cuarenta y tres años es difícil que se repitiera. ¿Qué ha podido suceder para que cambie tanto el contexto cultural en el que tenemos que desenvolvernos? La respuesta no es fácil pero nos cuesta mucho que no tenga que pasar por la impresión de que los mecanismos de control se han reforzado sustancialmente y, con ellos, la tendencia a que el número de ganadores se reduzca de una manera lo suficientemente considerable como para que, a pesar de o gracias al nivel de saturación existente, la oferta recibida por el público termine reduciéndose a unos pocos nombres significativos y que las cartas estén definitivamente repartidas ya desde el principio de la partida. Sabemos o, mejor dicho, intuimos que algo como la exposición de Warhol en enero de 1983 es difícil que se repita en la actualidad. La crónica de lo sucedido entonces puede conducir a la melancolía pero también, esperemos, a un cierto grado de rabia que, siendo estrictamente necesaria, puede ser lo suficientemente productiva como para ayudarnos a cambiar lo que actualmente existe y que solo nos lleva a una planicie gris, rutinaria, insulsa y escasamente estimulante. 

 


 José Manuel Cruz, director de La dimensión súbita, con Rodrigo Navia-Osorio Vijande, presidente de la Fundación Suñol-Soler

 

TRÁILER DEL DOCUMENTAL:

  

 

 

 

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