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Publicado por
José Manuel Cruz Barragán
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A la izqda., portada de Fatum de Emilio Porta. A la dcha., imagen creada con Midjourney
Los acontecimientos históricos no avanzan según tendencias lineales sino que los cambios se suelen acumular en determinadas épocas y momentos. Ello significa que en la Historia suele haber pliegues decisivos y claramente visibles, etapas en las que lo viejo aún no ha desaparecido pero en las que lo nuevo no acaba de manifestarse, consolidarse o cristalizar. Estamos viviendo uno de estos procesos y, en ellos, es casi inevitable que surjan libros como Fatum de Emilio Porta (Editorial Cuadernos del Laberinto, 2026), obras en las que el autor se detiene sobre una atalaya en la que es visible el mundo y sobre la que se reflexiona sobre qué se es, sobre cómo es el contexto concreto (las coordenadas de tiempo y espacio) en el que se ha de desenvolver tu vida y cómo debe ser pensado el propio oficio de escritor. Fatum es un conjunto de reflexiones de mayor o menor brevedad que giran en torno a estos tres ejes y que están guiados por una serie de principios esenciales que Emilio Porta expresa con claridad y contundencia: a partir del momento en que el individuo decide ser libre, en que asume que su destino no va a estar señalado por hechos irreversibles e inexorables (el fatum que da título a la obra) sino por sus propias acciones y decisiones, ello conlleva la necesidad y la obligación de ser coherente con dicha premisa y dejar de obedecer los dictados de poderes externos cuyos únicos fines son las de alimentarse a sí mismos y, si es posible, hacer crecer su fuerza y su influencia. Fatum, en consonancia con este punto de partida, reflexiona sobre los obstáculos internos y externos a los que toda persona se enfrenta para cumplir con el ideal antes expresado.
Imagen creada con Midjourney
Emilio Porta tiene a sus espaldas una larga carrera literaria con obras de poesía como Compás de Espera (1987), Porlock (1990), Diseño de la Noche (1993), Anamarel (1995), El baúl de Kovenhavn (1998), Travesía de Alfama (2003), Diario Despertar (2005), Tomo Secreto (2007), Corales (Premio Blas de Otero, 2009) y Pequeña antología (Hazversidades poéticas) (2011) y de narrativa como Destinos y Caballeros (2008), El Amuleto (2013) y Banderas rotas y otros relatos (2021). Como antes he expuesto de forma sintética, Fatum de Emilio Porta se desarrolla en tres niveles. En un conjunto de textos, el autor reflexiona como ser humano, meditando desde un punto de vista metafísico sobre la condición esencial de la persona, con un hondo tono existencialista. En otro conjunto de textos, el autor se posiciona como ciudadano, abordando las circunstancias políticas, sociales, económicas y culturales que le rodean, desarrollando un discurso profundamente crítico contra las mismas. Finalmente, un tercer grupo de reflexiones están realizadas desde el punto de vista como escritor mismo, planteando cómo se puede cumplir con la vocación creadora siendo fiel a las motivaciones que pusieron en marcha la misma. Esta triple condición desde la que se crea Fatum se enfrenta, a su vez, a un triple peligro que siempre acecha desde cada una de ellas: como seres humanos, nos enfrentamos a la muerte; como ciudadanos, estamos amenazados en la época actual por una opresión oculta, disfrazada de régimen de libertades; como escritores, el ansia por el éxito y el reconocimiento público conduce a la inevitable tentación de traición a la vocación genuina y entrega a unas pautas marcadas por la comercialidad y la sumisión a los poderes establecidos.
Imagen creada con Midjourney
La obsesión que mueve los diferentes textos de Fatum es la posibilidad de vencer en esos tres frentes de batalla a pesar de que nos enfrentamos a adversarios formidables que juegan con todas las cartas marcadas. La moraleja de Fatum, pese a todo, es optimista o, si se quiere, no es completamente pesimista: cada uno de nosotros puede encontrar su propio espacio y, desde la consciencia sobre la realidad en la que estamos inmersos y la búsqueda de la fortaleza necesaria para no rendirse nunca, se tiene la posibilidad de conseguir una victoria, quizás pequeña, quizás parcial, pero que nos permita pensar al final de todo que se ha sido leal a unos valores valiosos e irrenunciables, ajustándose perfectamente a la definición de libertad que ofrecía María Zambrano: "La esperanza rescatada de la fatalidad es la libertad verdadera, realizada, viviente". Es decir, la auténtica libertad solo cabe ser concebida desde el reconocimiento de los límites y restricciones que la realidad impone, algo que Emilio Porta hace magistralmente en este conjunto de textos. Como hemos tenido la oportunidad de entrevistar al autor de la obra, Emilio Porta, nuestra conversación a continuación con él nos va a permitir aclarar y profundizar en muchos de los aspectos que hemos expuesto hasta ahora.
Imagen creada con Midjourney
LA DIMENSIÓN SÚBITA: Hola, Emilio. Muchas gracias por dedicar parte de tu tiempo en atender a nuestras preguntas. Con independencia del resumen que hemos hecho al principio del artículo de tus datos biográficos, ¿cómo te presentarías a ti mismo como escritor?
EMILIO PORTA: Un escritor en todos los géneros que intenta cuidar la forma… pero que considera fundamental el contenido. Para mí la literatura es oficio e inspiración, pero es importante que abra cauces al conocimiento, Y esto se puede hacer siempre, independientemente del género literario que se escoja para su expresión,
LA DIMENSIÓN SÚBITA: ¿Qué te ha motivado a escribir Fatum en este momento de tu trayectoria literaria?¿Por qué has elegido este formato de sucesión de textos breves (con un poema altamente filosófico para concluir) en vez de otra modalidad o género?
EMILIO PORTA: En realidad Fatum mezcla todos los géneros, es difícil encuadrarlo en uno solo. El libro tiene una cierta pretensión de totalidad. Yo creo que es –o eso he intentado– una profunda reflexión sobre la vida, el individuo y la sociedad, sobre el destino en su parte determinada y no remediable y en la parte que podemos buscar cambiar con nuestra mirada y actitud.
Imagen creada con Midjourney
LA DIMENSIÓN SÚBITA: En el libro, se distinguen tres niveles diferentes. Uno, de carácter metafísico, de corte existencialista, en el que te planteas cómo puede actuar el ser humano ante la convicción de que puede no haber nada más allá de esta vida y de de este mundo. Otro, diríamos de carácter más sociológico en donde te muestras crítico con el conjunto de circunstancias sociales, políticas y culturales que rigen en la actualidad. Y, finalmente, un tercer nivel en el que te planteas cuál puede ser el papel del escritor y qué puede hacer este ante el contexto descrito. ¿Estaban ya estos tres niveles desde el inicio de la escritura de la obra o fueron surgiendo progresivamente?
EMILIO PORTA: Creo que lo has expresado perfectamente. Tres niveles y varias dimensiones. Y sí, estaban en mi mente desde el principio de las páginas que he ido insertando y acumulando, como un todo con paradas parciales. El libro puede leerse según el orden del índice… o como desee el lector. En el orden expuesto o en cualquier otro orden. Aunque todos los textos tienen una cierta conexión de pensamiento, pueden leerse de forma independiente.
LA DIMENSIÓN SÚBITA: Me gustaría referirme a tres textos que corresponderían, respectivamente, a cada uno de estos niveles. En relación al nivel metafísico, creo que el que mejor lo expresa y que se titula Tiembla la Tierra. Logra trazar una metáfora perfecta de cómo es el destino humano. Pienso, además, que logras concentrar en él muchas ideas y conceptos que encuentran su desarrollo en otras piezas del libro…
EMILIO PORTA: No es el único texto con contenido metafísico. Pero sí, en Tiembla la Tierra, se nota lo pequeños que somos todos, lo pequeño que es nuestro planeta y nuestra historia ante la inmensidad del universo, de los posibles universos, y ante las fuerzas telúricas que nos mueven, y de las que todavía sabemos muy poco. Vivimos en una sociedad antropocéntrica… pero la vida es muy anterior a nuestra aparición y evolución en el tiempo. Muy anterior al pensamiento, al lenguaje, a la huella que dejamos sobre la existencia y nuestras realizaciones en este pequeño punto azul de uno de los sistemas que componen los millones de galaxias que nos rodean,
Imagen creada con Midjourney
LA DIMENSIÓN SÚBITA: La alfombra social resume muy bien tu posición respecto la situación actual de la vida en sociedad. Ahí, planteas el gran problema de la dificultad que encuentra el ser humano para ser libre y el coste que ello puede suponerle (a pesar de que, formalmente, se supone que nuestras sociedades son sociedades libres). ¿Crees que ese puede ser uno de los grandes problemas que afectan a las sociedades occidentales desde hace muchas décadas?
EMILIO PORTA: La idea de libertad es un concepto relativamente reciente en la historia de la Humanidad. Sobre todo como la entendemos referida al concepto socio-político. De hecho, la conciencia ancestral era que los dioses determinan nuestra vida y que el ser humano está sujeto al fatum tal y como lo entendían los antiguos griegos, La rebelión contra el determinismo tiene pocos siglos. Respecto a la idea de “libertad”, establecida míticamente en las modernas democracias y de la cual se ha hecho iconografía política, es una bonita idea, pero que es más utópica que real. El anhelo del individuo no se corresponde con la realidad del sistema, de lo que llamamos sistema. No hablo ya de dictaduras, sino de las “democracias controladas” occidentales, que van camino de las distopías planteadas por Orwell y Huxley, donde los poderes fácticos económicos burlan a menudo el concepto de sociedades libres.
LA DIMENSIÓN SÚBITA: Finalmente, El oficio de escritor sintetiza lo que piensas sobre las encrucijadas que encuentra quienes se dedican a la profesión de la literatura. ¿Qué nos puedes decir de este texto y de cómo ves la situación actual del oficio?
EMILIO PORTA: Hay algo de manifiesto reivindicativo en ese texto que citas. Por supuesto que hay un oficio de escritor que se traduce en la obra escrita. Se puede escribir con mayor o menor repercusión social. Y se puede ser mejor o peor en el ejercicio del oficio, pero eso ocurre en todas las profesiones. Hay buenos y malos mecánicos, ebanistas, profesores… pero sí creo que en nuestro oficio, para que haya un “algo diferencial”, hacen falta, al menos, dos cosas: una cierta capacidad innata, llamémoslo don si quieres, y el conocimiento que da la preparación, el propio ejercicio. En el caso de la literatura esto último se puede concretar en el sustrato cultural previo y en el aprendizaje continuado.
Imagen creada con Midjourney
LA DIMENSIÓN SÚBITA: Me han llamado la atención que se intercalan algunas piezas que parecen más bien relatos breves. Me refiero a, por ejemplo, a Dignidad, Buen puerto o El beso. ¿Por qué decidiste incluir estos fragmentos de corte narrativo que se distancian desde el punto de vista formal (que no de contenido) de los restantes que incluyes?
EMILIO PORTA: Lo apuntaba al principio. He querido mezclar todos los géneros…hacer un libro total, no muy extenso, para no cansar, eso sí, pero que, como la vida, es mezcla y sinergia. La vida es plural, no uniforme, variada, que une lo sorprendente e inesperado y lo constante. ¿Por qué no habría de serlo un libro que, al fin y al cabo, no es más que un epifenómeno, un elemento de la misma?
LA DIMENSIÓN SÚBITA: ¿Quisieras destacar alguna o algunas de las piezas de las que no hayamos hablado y por la que te sientas especialmente satisfecho sobre su resultado final?
EMILIO PORTA: Si te digo la verdad, y lo digo sin un ápice de vanidad, pues odio el egocentrismo, y pienso que nadie es más que nadie, creo que todos los textos tienen un valor propio y siento que no sobra ninguno. Son complementarios e independientes y lo que me gusta es el efecto del conjunto, aunque a cada lector le puedan decir más cosas unos que otros. No es un libro de adorno (no concibo la escritura “ornamental”) y ojalá y ayude a quien lo lea.
LA DIMENSIÓN SÚBITA: Para terminar, ¿qué querrías decir para acabar de convencer a cualquier lector para que se interese por tu obra y decida adquirirlo?
EMILIO PORTA: Bueno, la editorial agradecerá, sin duda, su difusión y compra y yo, claro, pues querrán seguir editando libros míos, je, je. Yo creo que Fatum es un libro bastante original, que puede gustar leer y guardar y que puede ayudar a recorrer el camino de la vida con algo más de claridad y luz.
Pensamos que, con todo lo que hemos dicho de la obra y con las palabras del propio autor, hemos logrado que todos los lectores de este artículo se interesen por Fatum. Si deciden leerlo, les prometemos, por nuestra parte, que no se arrepentirán en absoluto de su lectura.
Enlace a la obra: https://seriegongeditorial.com/banderas-rotas-y-otros-relatos-de-emilio-porta/
Imagen creada con Midjourney








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