Este año, en La dimensión súbita, volvemos a cubrir el Festival de Cine de Málaga, el cual celebra su 29ª edición en este año 2026. En relación al año pasado, va a perder peso la cobertura de la Sección Oficial y vamos a dedicar mayor atención a las secciones Zonazine y Documentales. En general, vamos a dar prioridad a los títulos tanto del cine español como iberoamericano que no vayan a formar parte a corto plazo de la cartelera y que puedan resultar más difíciles de ver para el espectador en el futuro. En estas crónicas, que podríamos denominar "periféricas" (ya que nos vamos a distanciar del que va a ser el centro de atención del certamen), en realidad no lo son porque lo que queremos poner en valor es la función que los festivales de cine siempre se han enorgullecido de tener: sacar a la luz títulos que, sin su paso por un certamen, seguirían siendo anónimos para el público. La dimensión súbita quiere poner su grano de arena en ese objetivo que pensamos que debe seguir siendo el esencial en todo festival de cine que se precie de serlo.
En los dos primeros días de certamen, ha sido frecuente ver películas que giran sobre el fin de mundos personales, de un mundo o del mundo en general. Cambios de ciclo, cambios de época y atmósferas apocalípticas dominaron las proyecciones y, en consecuencia, la necesidad de replanteamientos de mentalidad y la irrupción de inquietudes espirituales.
SECCIÓN OFICIAL A CONCURSO
Calle Málaga de Maryam Touzani
Si una película está protagonizada por Carmen Maura y, además, se llama Calle Málaga, que es el lugar donde vive el personaje principal en la ciudad de Tánger, escenario de la historia, ya tenemos los dos ingredientes esenciales que explican que este film haya sido la película inaugural de la presente edición del Festival de Málaga. Esta coproducción entre Marruecos, España, Francia, Bélgica y Alemania, dirigida por Maryam Touzani, originaria de la misma localidad donde transcurre el film, y que ganó el Premio del Público en el Festival de Venecia, arranca, con su rótulo inicial y sus primeras imágenes, con un tono que imaginamos que puede ser de realismo costumbrista pero ello forma parte de la estrategia de la directora para mostrarnos la quietud temporal que caracterizaría a Tánger y, poco a poco, con sutiles detalles para empezar y directamente más adelante, nos desvela que estamos en la época actual y, a los sacrosantos veinte minutos (más o menos) de metraje, hacernos pensar que vamos a pisar el terreno del drama. Pero todavía hay una finta más antes de mediar el relato y veremos que estamos, en realidad, ante una comedia dramático-costumbrista que lo fía todo al carácter de una Carmen Maura que interpreta a una mujer que, ya en la tercera edad y tras recibir unas noticias inesperadas por parte de su hija, se ve obligada a reconstituir su vida con gracia, imaginación y desparpajo.
Rueda de prensa del equipo de Calle Málaga en el 29º Festival de Málaga
El mantenimiento de ese tono a lo largo del resto del metraje es el principal mérito de la directora, el cual permite que la película se vea con agrado y deje buen recuerdo, aparte de manejar magistralmente un audaz punto de atrevimiento al mostrar una escena de sexo entre dos personas de la tercera edad. Adicionalmente, las escenas de Carmen Maura con María Alfonsa Rosso, su hermana monja de clausura, también poseen un potencial humorístico inapelable. Calle Málaga podría haber sido una película redonda pero tiene elementos que necesitarían haber sido pulidos: una mayor fluidez narrativa en determinados momentos (que hubieran podido aligerar el metraje), la revisión de ciertas líneas de diálogo (que resultan patentemente artificiales y carentes de verosimilitud) y una problemática relación de Carmen Maura y Marta Etura con sus personajes (Marta Etura no parece llegar a conectar del todo con el que es un personaje áspero y poco goloso para ningún intérprete y Carmen Maura parece estar más interesada en unos aspectos que en otros del suyo propio –algo que llega a notarse demasiado–) deslucen lo que podría haber sido una película de mayor calado que el que el resultado final muestra. A destacar, la interpretación de Ahmed Boulane, quien borda de forma soberbia su papel sin ningún tipo de objeción o reproche que realizarle.
SECCIÓN OFICIAL FUERA DE CONCURSO
Día de caza de Pedro Aguilera
Casi todo bien de Rafael López Saubidet y Ricardo Uhagón Vivas
SECCIÓN ZONAZINE
Los nadadores de Sol Iglesias SK
El equipo de Los nadadores durante la presentación de su película en el 29º Festival de Málaga
CONVERSACIÓN CON SOL IGLESIAS SK
SECCIÓN DOCUMENTALES - COMPETICIÓN
Un arbre és un arbre (Un árbol es un árbol) de Carlos Marques-Marcet y Aleix Plademunt
Carlos Marques-Marcet, después de haber labrado una más que brillante trayectoria con títulos de ficción como 10.000 Km., Tierra firme y Los días que vendrán (el primero y el tercero, ganadores de la Biznaga de Oro a Mejor Película en el Festival de Málaga), vuelve al certamen malagueño con un giro radical al ofrecernos un documental codirigido con Aleix Plademunt (y con guion de Borja Bagunyà) que puede calificarse sin ningún tipo de error como "ensayo filosófico visual" en la línea de trabajos similares de Chris Marker y Harun Farocki. Fruto de varios años de trabajo, Un árbol es un árbol plantea al espectador el replantear el replantear la mirada, el replantear las palabras, el replantear las ideas (sobre todo, el concepto que tenemos de las "ideas") y postular una nueva forma de pensamiento basada más en redes que en jerarquías, algo que acaba simbolizando en las imágenes de una operación a un ojo que remite claramente a la primera secuencia de Un perro andaluz de Buñuel. Película que con toda probabilidad le hubiera gustado a Heráclito, Nietzsche y Wittgenstein, pregunté a los directores si podía haberse titulado alternativamente como Platón, no. La respuesta de Carlos Marques-Marcet fue que mejor que Platón, no, podría ser ¿Platón?. Un árbol es un árbol es un documental no simplemente para visionar sino para reflexionar, para meditar y para trabajarlo desde un esfuerzo mental decidido y riguroso. En definitiva, una propuesta como hay muy pocas en el cine actual y una muestra más del atrevimiento que Carlos Marques-Marcet siempre ha tenido a la hora de realizar películas.
El equipo de Un árbol es un árbol en la presentación de su película en el 29º Festival de Málaga
A voz de Deus (La voz de Dios) de Miguel Antunes Ramos
Sucia de Bárbara Mestanza y Marc Pujolar
El documental puede ser, a la vez que testimonio, apertura de una vía de sanación común y compartida, convencimiento de que la soledad no es, en la mayoría de las ocasiones, el mejor camino para superar experiencias dolorosas y traumáticas. La actriz, dramaturga y escritora Bárbara Mestanza (conocida por participar en películas como Donde caben dos –2021– de Paco Cabellero, Espejo, espejo –2022– de Marc Crehuet y Un mal día lo tiene cualquiera –2024– de Eva Hache y en populares series de televisión como Amar es para siempre, Mercado Central y La Moderna) fue víctima en 2015 de un abuso sexual al acudir a una sesión de masaje. Cuando lo contó a sus personas allegadas, tuvo que escuchar más de una vez la misma pregunta: "¿Por qué no hiciste nada?". Bárbara Mestanza, más allá de su reacción personal de enfrentamiento a una pregunta que no era la que esperaba oír, reaccionó como artista y creadora a la cuestión y convirtió su experiencia en obra teatral, novela y, ahora, documental para mostrar las fases, los recovecos y los altibajos de un proceso de curación complicado pero ineludible. Las cifras que aparecen recurrentemente a lo largo del metraje (los costes de un proceso judicial, el tiempo transcurrido desde la fecha del abuso, el número estimado de ataques sexuales al año, el porcentaje de ataques denunciados...) funcionan a modo de puentes cabalísticos entre el universo emocional de un alma que arrastra un acontecimiento brutalmente invasor y ultrajante y la realidad objetiva externa de muchas mujeres que sufren la misma situación y han de pasar por procesos similares. Codirigido por la propia Bárbara Mestanza y Marc Pujolar (director de otros documentales como Amaia. Una vuelta al sol –2020– y Sigo siendo la misma –2025–), el documental busca ser tan preciso como sincero, moviéndose con talento y habilidad en ese fino alambre donde todo puede desbordarse pero en el que sabe mantenerse para comunicar su discurso al espectador con plenas convicción y potencia comunicativa. Hemos tenido la oportunidad de conversar con Bárbara Mestanza y Marc Pujolar, quienes nos han ofrecido numerosos detalles interesantes sobre su propuesta:
CONVERSACIÓN CON BÁRBARA MESTANZA Y MARC PUJOLAR
Miss Jobson de Amanda Sans Pantling
SECCIÓN OFICIAL CORTOMETRAJES MÁLAGA
La hora escrita de Coke Arijo
Uno de los hechos poco conocidos por el gran público en nuestro país (y que muchos medios de comunicación no solo no se encargan de divulgar sino que incluso tienden a despreciar o minusvalorar) es cómo el cortometraje español ha ido alcanzado mayores cotas de calidad hasta el punto de que muchos de ellos son indistinguibles por textura visual, nivel narrativo e interpretativo y factura musical y de sonido (en algunos casos, superándolas) de las que poseen sus hermanos mayores, los largometrajes, ofreciendo año tras año auténticas perlas que no alcanzan la repercusión que, por méritos propios, se merecen. Esto puede verse en cada edición del Festival de Málaga y, como ejemplo, hablamos de un corto que se ha proyectado dentro de la Sección Oficial Cortometrajes Málaga, titulado La hora escrita y que ha sido dirigido por Coke Arijo. La hora escrita acontece durante "la Desbandá", el éxodo que se produjo en la capital malagueña en 1937 tras la entrada de las tropas del bando nacional a través de la carretera Málaga-Almería y que se vio sacudido por unos crueles bombardeos realizados por las fuerzas ocupantes, los cuales, tal como explica el cortometraje, causaron entre 3.000 y 5.000 muertos entre las personas que huían, muchos de ellos mujeres, niños y ancianos. La hora escrita resume en una sola secuencia bélica todo el horror que una guerra encierra y todo el dolor que puede provocar la violencia organizada del ser humano. Al igual que lo harían los grabados de Los desastres de la guerra de Goya, el Guernica de Picasso (del cual hay claras referencias en el film), las fotografías de Robert Capa o secuencias de películas como Adiós a las armas (1932) de Frank Borzage o Salvar al soldado Ryan (1998) de Steven Spielberg, La hora escrita condensa en un solo instante, son suma precisión en gestos y detalles, todo el espanto que una maquinaria bélica en marcha puede provocar. El uso de una expresiva fotografía en blanco y negro y de una cámara que va replicando con sus movimientos el cansino caminar de los refugiados como método esencial de rodaje refuerzan la expresividad del conjunto y sumergen al espectador en lo que fue uno de los momentos más dolorosos y luctuosos de nuestra trágica guerra civil.
SECCIÓN CORTOMETRAJES DOCUMENTALES - COMPETICIÓN
El Perú es un lugar para morir de Víctor Augusto Mendívil
El Perú es un lugar para morir es una mezcla de found footage ("metraje encontrado", filmado por un viajero estadounidense en el Perú de los años 50) y de carta visual del director a su hijo reflexioando sobre si va a poder dejarle un país mejor del que ahora están viviendo. En sus algo más de diez minutos, Víctor Augusto Mendívil demuestra cómo hasta en el modelo de pequeño formato el documental ha logrado alcanzar una enorme pericia técnica para llegar a expresar el máximo de ideas con el más mínimo nivel de recursos utilizados.
A donde nos lleva la fe de José Gerónimo de Juliano Kunert
Los jueves a las 3 de Trinidad Buffo, Samy Castillo, Carlos Morales Osorio y Lucía Rojas














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