"LAS PALABRAS DEL DESCONOCIDO", NUEVA NOVELA DE JOSÉ MANUEL CRUZ

MUSEO BANKSY DE MADRID: REBELDÍA Y MARKETING

 

A la izqda., firma de Banksy en sus grafitis. A la dcha., The Girl with Balloon (There is Always Hope), grafiti pintado en el barrio de Southbank de Londres


El 5 de enero de 2025, se inauguró en Madrid (en Paseo de la Esperanza, nº1) el Museo Banksy, dedicado al famoso y todavía anónimo grafitero de Bristol que, a pesar de no tener ni rostro ni perfil público, es toda una celebridad a nivel mundial. El Museo Banksy de Madrid, como los creados previamente en Nueva York, París, Ámsterdam, Bruselas, Praga y Barcelona, es un proyecto del director de cine y productor belga Haziz Vardar. Por lo que sabemos, Banksy está completamente desligado de dichas galerías y, de hecho, las obras que allí se exponen no son originales sino copias realizadas por otros artistas. En teoría, Banksy permite con su inacción la existencia de dichos museos con su nombre porque, si emprende acciones legales, su personalidad real tendría que salir a la luz. Hasta aquí, lo que podemos afirmar sobre estas instituciones. Sin embargo, no podemos negar que, si visitamos el Museo Banksy de Madrid, nos sumergiremos en una experiencia inmersiva montada con gran esmero que permite hacernos una idea más que completa de la figura más importante y famosa en la historia del arte urbano y nos ayuda a comprender en profundidad su idiosincrasia y su evolución. Sopesando todos los elementos, cada cual puede decidir si la visita al Museo Banksy de Madrid le puede ser provechosa o no y si cree si resulta o no pertinente y adecuada.


UFO (2006)


Lo que sí resulta inapelable es que la visita al Museo Banksy de Madrid permite contemplar una amplia panorámica de la obra del artista y, a partir de la misma, cabe hacer una reflexión profunda sobre el sentido de sus creaciones y sobre el carácter contestatario que las mismas pueden ofrecer. Y esa reflexión se tiene que hacer en dos dimensiones diferentes pero relacionadas. La primera debería responder a la cuestión de si el "arte urbano" es verdaderamente arte o podemos considerarlo como tal La segunda consistiría en valorar si el carácter subversivo de los grafitis de Banksy son tan subversivos como pretenden ser o si tienen más de pose y de provocación que de eficacia verdaderamente real. La primera cuestión posiblemente es la más sencilla de responder. Y es que, si hasta los carteles políticos y publicitarios se consideran arte a día de hoy y ocupan actualmente un lugar privilegiado en el Museo Reina Sofía de Madrid, por ejemplo, muy cerca del Guernica de Picasso, ¿cómo no considerar arte los grafitis?¿No se consideran arte también los comics sin que nadie discuta seriamente dicha condción?¿Con qué criterio podemos, de entrada, incluir a unos y excluir a otros? En principio, hay que considerarlos como "expresión artística" y ya el tiempo juzgará (como siempre hace) sobre su calidad, interés y relevancia. Los grafitis, a fin de cuentas, son manifestaciones creativas propias y específicas de una época, de nuestra época, y hay que analizarlas en función de dicha realidad.


Arriba, carteles de cine en el Museo Reina Sofía de Madrid

 

Graffiti is a Crime (2013)


La cuestión más peliaguda, en realidad, es discernir si el carácter contestatario y rebelde que se atribuye a los grafitis de Banksy tiene virtualidad y eficacia reales o si, por el contrario, es una mera pose sin auténtica efectividad. Resulta difícil responder a la pregunta porque, por un lado, tampoco tenemos muy claro el beneficio económico que el artista pudiera obtener de su trabajo ya que su anonimato debe impedir por sí mismo que pueda obtener rendimiento directo o indirecto de sus obras. Ello se vuelve aún más problemático cuando recordamos lo sucedido en una subasta de una de sus pinturas en la casa Sotheby's terminó con la pieza semitriturada por un mecanismo de autodestrucción que el propio artista había incluido en el interior de la obra. Cabe pensar que, si el artista no obtiene ganancias por su labor, la misma surge de una voluntad sincera (con independencia de cómo podemos valorarla o enjuiciarla). Aunque en los museos que hemos comentado hay tiendas donde se venden productos de merchandising (camisetas, tazas, imanes de cocina...) con creaciones icónicas del artista, ya hemos dicho que parece ser que Banksy no tiene nada que ver con dichos museos (como no sabemos quién es Banksy, este punto tampoco podemos asegurarlo, pero, obviamente, es imposible de demostrar). Pero lo que no se puede negar es que Banksy ha logrado que sus iconos sean fácilmente reconocibles a nivel mundial y que sea uno de los pocos artistas actuales conocido con carácter masivo más allá de los circuitos estrictamente culturales y que, si tuviéramos que escoger alguna obra artística para ilustrar nuestra época, podríamos seleccionar una de ellas sin temor a equivocarnos, en función de la repercusión que sus grafitis han alcanzado. Entonces, si dicha repercusión es real y efectiva, ¿cabe pensar que las obras de Banksy pueden generar un efecto de verdadera concienciación en la opinión pública?¿Es pura expresión, y nada más, o tienen vocación real de conseguir dicho efecto?

 

Season's Greetings (2018)


Quizás, para llegar a una conclusión sobre la cuestión con la que finalizábamos el anterior párrafo, haya que profundizar en los motivos por los que Banksy ha alcanzado el nivel de popularidad, repercusión y reconocimiento que ha conseguido alcanzar. Pienso que hay que señalar dos factores esenciales. El primero, el hecho de haber permanecido en el anonimato durante varias décadas y que cada una de sus esporádicas y sorpresivas apariciones se conviertan automáticamente en noticia a nivel global. Cada vez que uno de sus grafitis llega a ser culminado en cualquier rincón del mundo, ello acaba ocupando espacio en los noticiarios de todo el planeta. Es difícil que una exposición o una nueva obra de cualquier otro artista pueda llegar a tener similar repercusión. El segundo factor, adquirido posiblemente por la rapidez con la que han de ser elaborados los grafitis, hábito que sirvió para reforzar determinadas habilidades innatas, es la excepcional capacidad de síntesis que cualquiera de sus obras refleja. Con muy pocos elementos y casi siempre con una única idea central a transmitir, Banksy consigue causar el máximo impacto posible en el espectador, el cual se encuentra con imágenes que van a resultarles muy difícil de olvidar. Aureola de misterio, poder sintético y expresividad máxima remiten a un hipotético dominio extraordinario del lenguaje publicitario y de sus mecanismos. Hay, por tanto, una colosal vertiente irónicamente contradictoria en toda la trayectoria del artista: pretendiendo dar una imagen nada inequívoca de antisistema, utiliza una de las herramientas del sistema, como es obviamente la publicidad, para lanzar consignas críticas e incendiarias. Aunque ahora entraremos a valorar esta circunstancia, hay una pregunta que, enseguida, me surge a raíz de la misma: ¿es Banksy un experto en publicidad y marketing de día y un grafitero subversivo de noche, cual Batman del arte urbano?

 

 Bonaparte crossing the Grand-Saint-Bernard (2018)


La utilización por parte de Banksy de códigos expresivos propios de la publicidad conlleva la consecución de un poderoso impacto social pero, en contrapartida, limita el valor de sus obras a ese primer impacto, a esa primera impresión que logra con el contacto visual inicial que se tiene con las mismas. Vienen a ser spots promocionales de una intensa actitud insurreccional pero, en función de las mismas, desconocemos qué insurrección realizar, contra quién y con qué propósitos. De hecho, esa misma indefinición es la que ayuda a que la figura de Banksy sea mundialmente conocida. Es alguien que mantiene una actitud crítica, que alienta la actitud crítica de otros, que no obtiene beneficio económico de ello y que, por ello, se convierte en una especie de vaporoso referente moral. Recordemos, por ejemplo, el hotel que ha levantado con el fin de que sus huéspedes tengan una única vista: el muro que separa Israel de los palestinos (una recreación de una de sus habitaciones se puede ver en el Museo Banksy de Madrid). El impacto en términos de publicidad es máximo con una simplicidad apabullante. Pero, a partir de ello, ¿qué? Pero, por otro lado, y reiterando lo que hemos repetido a lo largo del artículo, tenemos que enfrentarnos a la paradoja de que el éxito en convertirse en, probablemente, el artista contemporáneo vivo más popular del mundo no lleva aparejados unos beneficios económicos asociados. Su actitud no parece estar regida por un materialismo de corto alcance pero su anonimato impide que sirva para algún objetivo eficaz alabable. Banksy pretendería ser un adalid del arte con función socia pero, en última instancia, esa pretendida función social vendría a ser en la práctica inocua o inane.


Bataclan - in memory of the victims of 2015 terrorist attacks (2018)


En la serie de Paolo Sorrentino The Young Pope, el joven e inesperadamente reaccionario papa Pío XIII (interpretado por Jude Law) dice en el segundo episodio: "¿Cuál es el autor más importante de los últimos veinte años?¡Atención! No el mejor: el virtuosismo es de arrogantes. El más importante, ese que ha despertado tal morbo y curiosidad que le ha hecho el más importante: Salinger. ¿El director de cine más importante? Kubrick. ¿El artista contemporáneo? Banksy. ¿Grupo de música electrónica? Daft Punk. ¿Sabe ya ahora lo que es ese fino nexo de unión que lo conecta todo, a todas esas figuras en sus respectivos campos? Ninguno de ellos se dejó ver. Ninguno de ellos se dejó fotografiar. (...) Soy el Jefe de Estado de un estado tan pequeño que no tiene ni un pedacito de mar. Y que, para sobrevivir, su líder tiene que hacerse inaccesible como una estrella de rock. El Vaticano sobrevive gracias a la hipérbole y nosotros generaremos esa hipérbole pero, esta vez, al contrario". En estas palabras, que, por supuesto, incluyen a Banksy, se recoge lo que Banksy ha conseguido ser. ¿Con qué propósito? En gran medida, lo desconocemos. ¿Hay solo vanidad en su actitud?¿O la esperanza de que sus obras tengan algún tipo de efecto social? No podemos responder. Pero, mientras el misterio continúe, el nombre de Banksy seguirá rodeado de una aureola tan enigmática como hipnótica. El día que el misterio se resuelva, Banksy solo será un artista más entre otros muchos. Quizás, su trayectoria no sea más que el ejemplo de que no solo el arte sino cualquier manifestación creativa en los tiempos actuales solo puede aspirar al reconocimiento masivo. Quizás, todos sus grafitis y el anonimato de su creador no sean más que una ilustración profundamente sarcástica de la banalidad que la cultura de masas ha alcanzado y de su afán por no implicarse en ella a través de las ganancias materiales. La figura de Banksy, así, no es más que un vastísimo grupo de preguntas sin responder tal vez irrelevantes en el océano de incógnitas que nos rodean. Mientras tanto, la popularidad del artista, probablemente, no hará más que acrecentarse. Lo cual es otra paradoja para lo que sí podríamos hallar explicación pero, más difícilmente, motivación.

 

CND Soldiers (2005)

 

VÍDEO DE LA EXPOSICIÓN:

En este vídeo, pueden ver imágenes del Museo Banksy de Madrid.

 

 

 

 

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