JOSÉ MANUEL CRUZ PUBLICA LA EDICIÓN ILUSTRADA DE "LA ORILLA MUERTA"

MUNDIAL 2026 (EPISODIO 30 Y ÚLTIMO): EL PALCO DE GUILLE / LA MIRADA DE JOSÉ MANUEL: VALORACIÓN Y BALANCE DEL MUNDIAL 2026


1. El palco de Guille

Mundial 2026: un campeonato histórico con luces y sombras

El Mundial de 2026 ya forma parte de la historia del fútbol. La primera Copa del Mundo disputada con 48 selecciones y organizada de forma conjunta por Estados Unidos, México y Canadá dejó un torneo repleto de emociones, sorpresas y un sinfín de partidos que confirmaron el crecimiento global del deporte. Tras más de un mes de competición, España levantó su segunda Copa del Mundo al imponerse por 1-0 a Argentina en la final gracias a un gol de Ferran Torres en la prórroga, culminando un campeonato sobresaliente. 



El triunfo de una nueva generación

España fue, probablemente, el equipo más sólido del torneo. El conjunto dirigido por Luis de la Fuente destacó por su equilibrio entre experiencia y juventud, con futbolistas como Rodri, Lamine Yamal, Pedri, Nico Williams, Pau Cubarsí y Unai Simón liderando una generación destinada a marcar una época. Su victoria frente a Argentina confirmó la continuidad del proyecto iniciado tras la conquista de la Eurocopa y consolidó a “La Roja” como una de las grandes potencias del fútbol mundial. 

Argentina, vigente campeona hasta este torneo, volvió a demostrar su competitividad alcanzando una nueva final, mientras que selecciones como Francia, Inglaterra, Marruecos o Noruega protagonizaron un campeonato de gran nivel.



Lo mejor del Mundial

Uno de los grandes aciertos fue el estreno del nuevo formato con 48 selecciones. Aunque generaba muchas dudas antes del inicio del torneo, permitió que países con poca tradición mundialista disfrutaran de una oportunidad histórica para competir al máximo nivel y aumentó la representación de todos los continentes.

El ambiente vivido en las tres sedes fue otro de los aspectos más destacados. Estados Unidos aportó grandes infraestructuras y una excelente organización logística, México volvió a demostrar su enorme pasión por el fútbol y Canadá respondió con una organización impecable. La combinación de culturas convirtió el torneo en una auténtica fiesta internacional.

También brilló el nivel competitivo. Pese al incremento del número de participantes, el campeonato ofreció numerosos encuentros igualados, varias eliminatorias decididas en la prórroga o en los penaltis y la consolidación de nuevas selecciones capaces de competir frente a las grandes favoritas.

Además, el Mundial confirmó el relevo generacional del fútbol internacional. Muchos jóvenes futbolistas aprovecharon el escaparate más importante del planeta para consolidarse como las grandes estrellas de la próxima década.



Lo peor del campeonato

Sin embargo, el Mundial también dejó aspectos mejorables. El nuevo formato elevó el número total de partidos hasta una cifra récord, lo que provocó un calendario muy exigente para los futbolistas y alimentó el debate sobre la sobrecarga física de quienes disputan competiciones de clubes durante prácticamente todo el año. 

Las enormes distancias entre las sedes también supusieron un desafío para selecciones, aficionados y medios de comunicación. Los largos desplazamientos entre ciudades de Estados Unidos, México y Canadá aumentaron el desgaste físico y complicaron la logística del torneo.

 


 

Otro punto discutido fue la desigualdad entre algunas selecciones en la fase de grupos. Aunque el nuevo formato permitió una mayor representación mundial, también dejó algunos partidos con diferencias de nivel importantes, especialmente durante la primera fase.

Por último, la comercialización creciente del torneo volvió a situarse en el centro del debate. Muchos aficionados criticaron el elevado precio de las entradas y la fuerte orientación del espectáculo hacia el entretenimiento, en detrimento del ambiente tradicional que caracteriza a otras Copas del Mundo.



Un Mundial para la historia

Más allá de sus aspectos discutibles, el Mundial 2026 será recordado como una edición histórica. No solo por ser la primera con 48 participantes y tres países anfitriones, sino también por la consagración de una nueva generación de futbolistas y por el regreso de España a la cima del fútbol mundial dieciséis años después de su primer título.

La FIFA asumió un riesgo importante al ampliar el torneo, pero el resultado deportivo fue convincente. El campeonato ofreció emoción hasta el último día, confirmó el crecimiento del fútbol en todos los continentes y dejó una final de enorme nivel entre dos selecciones que representan el presente y el futuro del deporte.

En definitiva, el Mundial 2026 combinó innovación, espectáculo y competitividad. Tuvo defectos que deberán corregirse de cara a futuras ediciones, pero también dejó la sensación de haber abierto una nueva etapa para la Copa del Mundo. Un torneo que será recordado tanto por la histórica segunda estrella de España como por haber demostrado que el fútbol sigue siendo el idioma universal capaz de unir al planeta durante un mes inolvidable. 

(Artículo escrito por: Guillermo Torres Morales.)

 


2. La mirada de José Manuel Cruz

El Mundial 2026 ha concluido, un campeonato largo y casi interminable que ha dejado multitud de aspectos a reconsiderar y recapitular. Desde el punto de vista futbolístico, el torneo no ha aportado pocas innovaciones tácticas, posiblemente porque los cambios que se han producido en los últimos tiempos se derivan de un trabajo intensivo en áreas específicas a lo largo de los 9-10 meses de la temporada (los dos equipos finalistas de la última UEFA Champions League, Paris Saint-Germain y Arsenal, son un buen ejemplo de ella) que no es aplicable a la planificación de tareas de las selecciones, que, por propia naturaleza, solo son convocadas en períodos relativamente cortos de tiempo. Si, antes, los Mundiales venían a ser el laboratorio perfecto para cambios y novedades que llegaban posteriormente al fútbol de clubes, ahora se está produciendo una separación entre ambos aspectos del balompié. Algunas innovaciones pueden llegar a los combinados nacionales, pero otras han de quedar circunscritas a los clubes porque únicamente en ellos existe una continuidad que puede terminar dando sus frutos. Ello significa que el fútbol de selecciones va a ir adoptando cada vez más una personalidad propia crecientemente diferenciada.

 


Aunque la introducción del VAR y de las nuevas tecnologías parecía que iba a resolver muchas de las polémicas y controversias generadas por las decisiones arbitrales, parece que las protestas sobre el cuestión no es solo que no se hayan mitigado sino que parece que han cobrado intensidad. Si antes podía comprenderse que hubiera errores de apreciación por la velocidad y confusión con que se podían producir las jugadas y, en más de una ocasión, los errores a favor y en contra de un equipo llegaban en términos prácticos a compensarse, lo que los aficionados ahora perciben es una alarmante falta de homogeneidad de criterio, lo cual convierte a las decisiones en resoluciones con un alto grado de aleatoriedad que convierten cada lance en una especie de lanzamiento de dados marcado por la incertidumbre (sobre todo, en la apreciación de faltas y penalties y en la determinación de cuánto debe retroceder el VAR cuándo se produce un gol, porque a veces se retrocede más y a veces se retrocede menos). Ya no debería suceder pero se sigue hablando de "robos" arbitrales a pesar de que multitud de cámaras registran todas las circunstancias y un equipo arbitral revisa sistemáticamente cada una de ellas. Si las controversias no han desaparecido, es que algo grave está fallando en el sistema.

  


Finalmente, el afán de la FIFA de obtener ingresos por cualquier vía ya está provocando problemas de disfuncionalidad importantes en el desarrollo de los partidos y en la duración de los torneos. Elevar a 48 los países participantes y plantear una fase de grupos con 12 grupos y 72 partidos es excesivo y provoca una inflación de encuentros que no redunda en una mayor expectación en torno al campeonato y, además, hay que considerar sus efectos sobre el estado físico de los jugadores. Si se quiere ampliar la implantación geográfica del Mundial, yo casi preferiría una opción más radical: elevar los países participantes a 64 y que todo el torneo se desarrolle el principio a base de eliminatorias. Se empieza con los treintaydosavos de final y se sigue con dieciseisavos, octavos, cuartos, semifinales y final. Cada partido sería a vida o muerte y todo encuentro sería trascendental. Habría menos partidos y la expectación sería continua y creciente desde el primer momento. 

 


Finalmente, debo decir que, aunque pueda pecar de subjetividad, me alegro de que la selección triunfadora, la española, haya sido la que mejor juego ha desarrollado en el campeonato. No siempre las selecciones emblemáticas y que han marcado las líneas a seguir en el futuro han terminado levantado la copa. En esta ocasión, justicia futbolística y competitiva han ido parejas, lo cual siempre es un desenlace feliz para un campeonato del mundo.



Los aspectos positivos

  • La selección con mejor juego en todas sus líneas, España, ha sido la ganadora final del torneo, anteponiendo el espíritu de equipo al lucimiento de individualidades concretas.
  • Selecciones aparentemente menores animaron el torneo: Cabo Verde, Egipto, Costa de Marfil, Ghana, Paraguay, RD Congo, Senegal...
  • Las que estaban destinadas a ser las grandes estrellas del Mundial, cumplieron: Rodri, Mbappé, Haaland, Messi, Harry Kane, Salah, Dembelé, Bellingham... 
  • Los porteros han brillado a muy buen nivel, debiendo destacar a Vozinha (Cabo Verde), Courtouis (Bélgica), Unai Simón (España), Emiliano Martínez (Argentina) y Nyland (Noruega).
  • En los estadios, siempre ha habido, a pesar de las dudas iniciales existentes, un ambiente fenomenal.
  • Ha habido grandes partidos: Inglaterra-Croacia, Ecuador-Alemania, Paraguay-Alemania, Marruecos-Países Bajos, Inglaterra-RD Congo, Argentina-Cabo Verde, Noruega-Brasil, España-Portugal, Argentina-Egipto, España-Bélgica, Argentina-Inglaterra, España-Argentina. 



Los aspectos negativos 

  • El VAR y las nuevas tecnologías siguen sin convencer al público. Las polémicas arbitrales continúan con intensidad creciente.
  • Países relevantes decepcionaron por completo: Alemania, Países Bajos, Brasil, Uruguay.
  • Hubo jugadores que no brillaron lo esperado: Cristiano Ronaldo, Vinicius, Alfonso Davies, Gyokeres.
  • Ha habido selecciones que no han dado el salto que estaban en condiciones de dar: Ecuador, Marruecos, Australia, México, Estados Unidos...
  • El excesivo afán monetizador de la FIFA.
  • El comportamiento de algunos jugadores de Argentina en los momentos posteriores a la final fue absolutamente desafortunado e imperdonable. 

 


 

 VÍDEO CON LA CANCIÓN OFICIAL DEL MUNDIAL, INTERPRETADA POR SHAKIRA:

 





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