JOSÉ MANUEL CRUZ PUBLICA LA EDICIÓN ILUSTRADA DE "LA ORILLA MUERTA"

MUNDIAL 2026 (EPISODIO 29): EL PALCO DE GUILLE / LA MIRADA DE JOSÉ MANUEL: ESPAÑA 1 - ARGENTINA 0: NUESTRA SELECCIÓN, JUSTA VENCEDORA DEL CAMPEONATO


 

1. El palco de Guille

El partido entre España y Argentina fue una final digna de un Mundial por la tensión, el nivel táctico y la enorme igualdad entre dos selecciones que llegaron al encuentro en un estado de forma excepcional. España terminó proclamándose campeona del mundo al imponerse por 1-0 en la prórroga gracias a un gol de Ferran Torres en el minuto 106, conquistando así su segundo título mundial. 

Desde el pitido inicial quedó claro que ninguno de los dos equipos estaba dispuesto a conceder espacios. España monopolizó la posesión durante muchos tramos del encuentro, moviendo el balón con paciencia y tratando de encontrar huecos entre las líneas argentinas. La selección de Luis de la Fuente mostró una gran personalidad para asumir el peso del partido, presionando arriba y evitando que Argentina pudiera desplegar su habitual juego de transición.


Arriba, Lamine Yamal y Leo Messi, las estrellas de la selección de España y Argentina, respectivamente

  

Argentina, por su parte, apostó por un planteamiento mucho más conservador. Defensivamente, estuvo muy sólida durante buena parte del encuentro, pero ofensivamente ofreció muy poco. La Albiceleste apenas consiguió generar ocasiones claras y sufrió enormemente para superar la presión española. El equipo de Lionel Scaloni nunca encontró la fluidez necesaria y dependió demasiado de acciones individuales que apenas llegaron a aparecer. 

El centro del campo fue el gran escenario de la batalla. España impuso un ritmo alto de circulación, con una presión constante tras pérdida que obligó a Argentina a jugar demasiados balones largos. La intensidad española terminó desgastando a su rival, que fue perdiendo frescura con el paso de los minutos.

  

Arriba, dibujo que recrea los prolegómenos de la final del Mundial 2026 entre España y Argentina 

 

En la segunda parte España aumentó todavía más su dominio territorial. Nico Williams fue uno de los futbolistas más desequilibrantes y llegó incluso a marcar un gol que fue anulado tras revisión arbitral. A pesar del golpe anímico, el conjunto español no dejó de insistir y mantuvo la calma, convencido de que acabaría encontrando su oportunidad. 

La expulsión de Enzo Fernández en el tramo final del tiempo reglamentario condicionó definitivamente el desenlace del encuentro. Con un hombre menos, Argentina resistió como pudo durante el inicio de la prórroga, pero el desgaste físico terminó siendo demasiado grande.  

 

Arriba, dibujo que recrea el sorteo previo al inicio del encuentro con los capitanes de ambas selecciones (Rodri y Messi) y el trío arbitral


El gol de Ferran Torres llegó tras una excelente jugada colectiva iniciada por Pedro Porro y continuada por Nico Williams. El delantero español apareció en el momento más importante para definir con sangre fría y convertirse en el héroe de la final. Fue un premio merecido para una selección que nunca dejó de buscar la victoria y que demostró mayor ambición durante los 120 minutos. 

En los últimos minutos Argentina intentó reaccionar con más corazón que fútbol, pero España defendió la ventaja con enorme madurez. La solidez defensiva fue sobresaliente y el equipo español apenas concedió oportunidades hasta el pitido final.

 

Arriba, Luis de la Fuente y Lionel Scaloni, seleccionadores de España y Argentina, respectivamente

 

Valoración de España

España realizó un partido muy completo. Dominó la posesión, controló el ritmo, presionó con inteligencia y mostró una gran fortaleza mental cuando el gol no llegaba. La entrada de Ferran Torres cambió el encuentro y confirmó la profundidad de una plantilla con muchas alternativas. La selección fue superior durante la mayor parte de la final y terminó obteniendo una victoria completamente merecida. 

Valoración de Argentina


Argentina ofreció una actuación seria en defensa durante muchos minutos, pero demasiado limitada en ataque. Apenas inquietó a la portería española y dio la sensación de jugar más pendiente de no perder que de intentar ganar. La expulsión terminó complicando aún más un partido que ya estaba siendo muy exigente para la Albiceleste. 

 


Arriba, las alineaciones ya históricas de España y Argentina en la final del Mundial 2026 

Puntuaciones

España

  • Unai Simón: 8
  • Pedro Porro: 8,5
  • Pau Cubarsí: 9
  • Laporte: 8,5
  • Cucurella: 8
  • Zubimendi: 8,5
  • Pedri: 9
  • Mikel Merino: 8
  • Lamine Yamal: 7,5
  • Nico Williams: 9
  • Ferran Torres: 10 (MVP)

Argentina

  • Emiliano Martínez: 8,5
  • Molina: 7
  • Romero: 8
  • Otamendi: 7,5
  • Tagliafico: 7
  • Enzo Fernández: 4 (expulsado)
  • De Paul: 6,5
  • Mac Allister: 6,5
  • Messi: 6
  • Julián Álvarez: 6
  • Lautaro Martínez: 5,5

Nota final del partido

  • Espectáculo: 8/10
  • Nivel táctico: 9,5/10
  • Intensidad: 10/10
  • Emoción: 9,5/10
  • Calidad futbolística: 8,5/10. 

 

 Arriba, dibujo que recrea la primera ocasión de España en el partido  

 

Conclusión final 

No fue una final con muchas ocasiones de gol, pero sí un duelo de enorme nivel táctico, intensidad y tensión competitiva. España fue el equipo que más propuso, controló el partido durante más tiempo y acabó encontrando el premio en la prórroga, logrando un título que puede considerarse plenamente merecido. 


(Crítica realizada por: Guillermo Torres Morales.)


2. La mirada de José Manuel

La victoria en el fútbol no depende de las estadísticas. Ni tan siquiera de jugar bien. Ese es el drama, la grandeza y la miseria de este deporte. Desde 1930, ha habido once finales de campeonatos del mundo entre un equipo europeo y un equipo sudamericano. De ellas, en ocho logró la victoria el equipo sudamericano y tres, el equipo europeo. Ahí, las cifras parecían estar en nuestra contra. Pero había otra estadística que nos favorecía: solo en dos ocasiones (Italia en 1934 y 1938 y Brasil en 1958 y 1962) habían logrado vencer en dos finales consecutivas. Ni Maradona lo logró. Pero, estando Messi de por medio, ello podía significar para el astro argentino un plus de motivación que no era nada desdeñable. Nuestro juego había sido el mejor de todos los equipos del campeonato pero ya la Hungría de Puskas, Kocsis y Czibor perdió la final de 1954 y la Holanda de Cruyff, la de 1974. Todo ello sobrevuela en una final y el reto de jugadores y técnicos es lograr abstraerse de todas esas ideas que, quieras o no, revolotean en las cabezas y centrarse en el segundo a segundo de cada partido, ajustarse, casi con talante budista, a lo que cada momento del partido requiere, exige y necesita. Hoy, España ha logrado estar por encima de todas la dudas, miedos y temores posibles, ha estado por encima, incluso, de su abrumadora superioridad a lo largo del encuentro (20 remates nuestros por 3 de Argentina y tres remates al arco por ninguno del rival, con un 68% de posesión a nuestro favor, con un 90% de precisión en los pases a favor de España por un 78% para nuestro adversario) porque, en muchas ocasiones, la excelencia hace olvidar que lo único que cuenta son los goles marcados. Pero, al final, España marcó, y el gol tuvo múltiples significados.

 

Arriba, dibujos que recrean las ocasiones de Oyarzábal y Cucurella al final del primer tiempo

 

El primero, que España ha sabido competir muy bien contra una selección que es de las que mejor compiten en el mundo. Se puede decir que Argentina ha jugado muy mal. Pero no cabe duda de que, como es habitual, ha sabido competir magníficamente, a pesar de los reparos que se puedan objetar a su actuación. Porque, que con las cifras que antes hemos comentado, haya logrado mantener el marcador a cero durante 106 minutos solo se explica por una mentalización máxima y un afán de resistencia descomunal. Pero lo importante es que España ha sabido competir aún mejor, una dimensión en la que nuestro equipo ha solido fallar en multitud de ocasiones. Nuestra selección ha mantenido la sangre fría, ha sido capaz de conservar la fe en sí misma y los suplentes han salido al terreno de juego sin dudas ni complejos (algo crucial en el fútbol actual, en el que el banquillo gana más partidos como nunca había pasado antes en la historia del balompié). El segundo significado es que Luis de la Fuente se revela como posiblemente el mejor seleccionador de nuestra historia. Y ello porque su gran virtud es que, sin grandes alharacas verbales y sin prometer tener en su poder la piedra filosofal del fútbol (como suele ocurrir con otros muchos entrenadores), sabe gestionar perfectamente el día a día del grupo humano que es la selección de fútbol y el minuto a minuto de cada encuentro que ha de jugar. Luis de la Fuente sabe hacer sencillo lo tremendamente complejo. Y ese mérito le hace ya tener tres títulos en su historial (UEFA Nations League 2023, Eurocopa 2024 y Mundial 2026), algo que ningún otro seleccionador ha logrado. Tras el empate de Cabo Verde, escribí: "El partido no ha sido bueno pero tampoco hay que generar más ruido del necesario y confiar en técnicos y jugadores de cara a que detecten los problemas del partido contra Cabo Verde, los corrijan y logren que, en el próximo partido contra Arabia Saudí, ya no estén presentes. Si España termina haciendo un buen papel, nadie se acordará de este encuentro". Por supuesto, me alegro muchísimo de haber llevado razón.

 

La expulsión del argentino Enzo Fernández fue decisiva en el partido 

 

El tercer significado se refiere a que el fútbol tiene una dimensión mitológica que no ha de ser desdeñada y, en este caso, tenemos a Ferrán Torres, autor del gol de la victoria, como representación de lo que podríamos denominar el "héroe redimido". El jugador discutido que, con el partido atascado y temiendo la llegada de la siempre injusta tanda de penalties, logra marcar con toda la rabia que lleva dentro y se desata en una especie de plasmación de la "catarsis". La reacción del goleador es tan cinematográfica como futbolística, tan artística como deportiva, es la ejemplificación de que el fútbol y el deporte no son solo fútbol y deporte sino que tienen una trascendencia sociológica, psicológica y cultural que no podemos ni debemos dejar de reconocer. El cuarto significado también tiene una dimensión mitológica: Messi, convertido en "héroe caído". Un equipo no puede depender solo de un jugador. Y, cuando eso ocurre, el balón te termina castigando. No se puede, por ejemplo, sobrevalorar el papel de Pelé en los títulos de Brasil. En el Mundial 1958, con solo 17 años, solo llegó a jugar en los últimos partidos del torneo. En el Mundial 1962, solo jugó los dos primeros partidos y no jugó más por culpa de una lesión. Y en el Mundial 1970, teniendo una participación mucho más destacada, estuvo rodeado de una auténtica constelación de estrellas: Carlos Alberto, Clodoaldo, Gérson, Jairzinho, Rivellino, Tostao... En la Argentina de 1986, Maradona estuvo acompañado de un gran equipo y su selección ganó. En la de 1990, el nivel medio de los jugadores descendió y el 'Pelusa' llevó a Argentina a la final pero no pudo ganarla. En Qatar 2022, Argentina fue un equipo compacto y tácticamente bien planteado. En el Mundial de 2026, los argumentos argentinos (por motivos que se nos escapan y que Scaloni no parece querer explicar) se resumían en aguantar todo lo que se pudiera y que Messi destapara el "tarro de las esencias". Y, claro está, eso, en última instancia, no ha funcionado aunque haya llevado al equipo hasta la final del torneo. Si ha sido el último partido del astro argentino con su selección, no ha sido la despedida más feliz (pero también creo que fue mucho peor la de Zidane con Francia). Su palmarés es irrepetible y, con su edad y jugando en la MLS, es difícil pedirle que lo pueda estirar hasta el infinito.


Arriba, dibujos que recrean el gol de la victoria de España desde dos perspectivas diferentes


Hace 18 años, España solo podía presumir de su medalla de plata en los lejanos Juegos Olímpicos de Amberes 1920, el cuarto puesto en el Mundial 1950, la Eurocopa de 1964 con el gol de Marcelino, el subcampeonato de la Eurocopa 1984 y algunos partidos aislados (el 0-1 contra Yugoslavia en la "batalla de Belgrado" en 1977, el 12-1 a Malta en 1983 o el 5-1 a Dinamarca en el Mundial de México 1986). Desde entonces, nuestra selección acumula tres Eurocopas, una UEFA Nations League y dos Mundiales. El aficionado español yo no tiene motivos para llorar con su equipo. Disfrutémoslo. 


Esta imagen es la perfecta metáfora de lo que es la selección de España con Luis de la Fuente al mando del equipo


VÍDEO RESUMEN DEL PARTIDO ESPAÑA-ARGENTINA DEL MUNDIAL 2026:

 

 

 

 

 

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