JOSÉ MANUEL CRUZ PUBLICA LA EDICIÓN ILUSTRADA DE "LA ORILLA MUERTA"

MUNDIAL 2026 (EPISODIO 27): EL PALCO DE GUILLE / LA MIRADA DE JOSÉ MANUEL: ESPAÑA 2 - FRANCIA 0: DE LA FUENTE SUPERÓ TÁCTICAMENTE A DESCHAMPS


 

1. El palco de Guille

Crítica deportiva: España 2-0 Francia, una selección con alma de campeona

España no ganó una semifinal. España dio un golpe de autoridad al Mundial. El 2-0 ante Francia fue mucho más que un resultado: fue la confirmación de que el equipo de Luis de la Fuente ha alcanzado una madurez competitiva extraordinaria. Dominó al rival con el balón, con la presión y, sobre todo, con una personalidad que pocas selecciones exhiben en un escenario de máxima exigencia.  

Francia llegaba con un potencial ofensivo temible, pero apenas encontró espacios. Mbappé y compañía fueron neutralizados por una defensa española impecable y un centro del campo que gobernó el partido de principio a fin. España supo cuándo acelerar y cuándo dormir el encuentro, una virtud reservada a los grandes equipos.  

 

Arriba, dibujo que recrea los prolegómenos del partido España-Francia del Mundial 2026

 

El penalti transformado por Mikel Oyarzabal dio tranquilidad antes del descanso, pero el verdadero mensaje llegó con el segundo gol de Pedro Porro: una jugada que simbolizó la valentía de un equipo que nunca renuncia a atacar. Incluso con ventaja, España siguió buscando el balón en lugar de refugiarse atrás.  

Si hay un aspecto que merece elogio es el colectivo. No fue una victoria sostenida por una única estrella, sino por un engranaje perfectamente sincronizado. Cada jugador entendió su papel y lo ejecutó con precisión. Esa es la mayor fortaleza de esta selección: el talento individual brilla porque el equipo funciona como una unidad.

 


Arriba, dibujos que recrean los prolegómenos del partido España-Francia del Mundial 2026

 

Francia, por el contrario, ofreció una imagen desdibujada. Le faltó imaginación para romper el bloque español y terminó cayendo en la frustración. Cuando quiso reaccionar, España ya había impuesto su ritmo y su control emocional.

La conclusión es clara: España no solo está en la final, sino que llega transmitiendo la sensación de ser el equipo más completo del campeonato. Si mantiene este nivel de fútbol, intensidad y convicción, la segunda estrella ya no parece un sueño, sino una posibilidad muy real.   

 


Arriba, Lamine Yamal y Kylian Mbappé las dos grandes estrellas de las selecciones de España y Francia, respectivamente

 

Valoración general:

9,5/10

España firmó su actuación más sólida del Mundial. No solo eliminó a una de las grandes favoritas, sino que lo hizo con autoridad, inteligencia táctica y una personalidad impropia de la presión de una semifinal. La selección controló el ritmo del partido, concedió muy poco en defensa y fue contundente cuando tuvo sus oportunidades.  

Lo mejor

  • Dominio táctico (10/10): Luis de la Fuente ganó la partida desde el banquillo. España anuló las principales armas ofensivas de Francia.
  • Centro del campo (9,5/10): Rodrigo volvió a ser el faro del equipo, marcando el tempo del encuentro.
  • Solidez defensiva (9,5/10): Francia apenas generó ocasiones claras. La línea defensiva y Unai Simón transmitieron absoluta seguridad.
  • Eficacia (9/10): Dos goles en los momentos clave del partido bastaron para sentenciar la eliminatoria.

Lo menos positivo

  • En algunos tramos del segundo tiempo faltó algo más de ambición para buscar el tercer gol. Frente a una selección con tanto talento, cualquier relajación puede resultar peligrosa, aunque en esta ocasión España mantuvo el control. 

  

Arriba, dibujo que recrea el momento del penalty de Digne sobre Lamine Yamal

 

Puntuación por líneas

  • Portería: 9
  • Defensa: 9,5/10
  • Centro del campo: 10/10
  • Ataque: 9/10
  • Dirección técnica: 10/10

Nota individual destacada

  • Rodri: 9,5/10 – El director de orquesta.
  • Mikel Oyarzabal: 9/10 – Serenidad para abrir el marcador desde el punto de penalti.
  • Pedro Porro: 9/10 – Además de un gran trabajo defensivo, firmó el gol de la tranquilidad.
  • Lamine Yamal: 8,5/10 – Desequilibrante y decisivo al provocar el penalti, aunque no encontrara el gol.  

Veredicto final

(5/5 estrellas)

Nota global: 9,5/10. España llega a la final con la sensación de ser el equipo más completo del campeonato. Si mantiene este nivel de fútbol, orden y competitividad, tiene argumentos de sobra para conquistar su segunda Copa del Mundo.  


(Critica escrita por: Guillermo Torres Morales.) 

  

Arriba, dibujo que recrea el momento del lanzamiento de penalty por parte de Oyárzabal

  

2. La mirada de José Manuel

Hasta el día de hoy, España solo había jugado una semifinal de un campeonato mundial de fútbol. Fue el 7 de julio de 2010 en el Durban Stadium de Sudáfrica. Fue contra Alemania y, como casi todo el mundo sabe o recuerda, nuestra selección ganó 1-0, pasó a la final y fue, finalmente, la vencedora del torneo. Como ya he dicho en alguna ocasión anterior en estos días, cuando quedamos cuartos en el Mundial de Brasil 1950 no hubo, en realidad, semifinales ya que el campeón se decidió por una liguilla entre cuatro equipos (Brasil, Uruguay, Suecia y España) y no hubo propiamente una final. Por lo tanto, tenemos escasa memoria competitiva sobre qué significa llegar a estas alturas de este torneo, por lo que nos cuesta enormemente valorar qué factores son los decisivos y, sobre todo, ponderar correctamente que la clave, a estas alturas de la competición, no es lo que sucedió en el pasado sino cómo llegan los equipos tras un mes de esfuerzo y tensión psicológica continua. Francia fue campeona en Rusia 2018 y Qatar 2022 por lo que, en principio, acumulaba más experiencia inmediata en este tipo de partidos. Se tenía la impresión, además, de que la selección gala estaba en el mejor estado de forma de los tres últimos mundiales con un grupo de futbolistas atacantes tan deslumbrante como demoledor. También he dicho que siempre hay un momento del campeonato en que se revela cuál es la selección que está verdaderamente fuerte y que se muestra como la selección real a batir. Es decir, llega el instante en que todas las previsiones y todos los escenarios verosímiles saltan por los aires y la competición real acaba dando la cara. Esto es lo que ha pasado hoy en el partido España-Francia del Mundial 2026.


Arriba, dibujo que recrea el momento del lanzamiento de penalty por parte de Oyárzabal desde otra perspectiva

 

Posiblemente, Francia llegaba al encuentro, por los motivos que he explicado antes y por los respectivos niveles de juego, como la selección ligeramente favorita. No lo era del todo porque España la había batido en la Eurocopa 2024 y en las semifinales de la UEFA Nations League 2025 y porque se pensaba que llegaría el momento del torneo en que Lamine Yamal terminaría explotando. Realmente, las previsiones se han venido abajo en las pizarras de los dos entrenadores. El planteamiento de Luis de la Fuente ha sido tan superior al de Didier Deschamps que la selección gala prácticamente no ha tenido posibilidad ni de adelantarse en el marcador ni de marcar ni de recortar la desventaja alcanzada por el penalty marcado por Oyárzabal y el gol de Pedro Porro. Un eclipse similar solo le había ocurrido al técnico francés en los primeros cuarenta y cinco minutos de la final de Qatar 2022 frente a Argentina, al no darse cuenta que la superioridad numérica del rival en el centro del campo estaba aniquilando a su equipo. Logró rectificar, logró que Francia empatara y el partido llegó hasta los penaltis. Hoy, sin embargo, no ha encontrado solución a los problemas de su selección y, aunque con alguna tensión, ha sido España la que se ha llevado el gato al agua. Posiblemente, porque no se trataba tanto de una cuestión de táctica, de detalles sobre dónde debía estar cada jugador y qué debía hacer, sino de estrategia, es decir, de cómo desarrollar el juego, a qué ritmo se movía el balón y de qué manera se iba a desenvolver el partido. 

 


Arriba, una aficionada francesa con la camiseta de Mbappé observa el partido

 

Luis de la Fuente ha superado en la pizarra a Deschamps porque, posiblemente, ha actuado con precisión quirúrgica ante las fortalezas reales de Francia (su descomunal poder ofensivo) y las debilidades innegables de España (no todos los jugadores, sobre todo los más desequilibrantes, están en su mejor estado de forma). Por ello, decidió que el partido fuera conducido por los cauces que más le convenían a España dada la situación. Había que tomar la posesión del balón, evitar que Francia desplegara su vendaval ofensivo y confiar en que, con un menor número de llegadas, el potencial defensivo español (con Cucurella, Laporte, Cubarsí y Pedro Porro absolutamente fijos en la alineación) iba a ser capaz de resistir con solidez. Con el control de la pelota, la más mínima ocasión podía beneficiarnos. Y, en ese punto, la tremenda ingenuidad del penalty cometido por Digne sobre un pícaro e insistente Lamine Yamal (que no dio por perdido un balón sobre el que no parecía haber muchas expectativas para España) fue el factor clave para desequilibrar el encuentro. A fin de cuentas, a este nivel del torneo, hay ya tanta igualdad, los equipos se conocen bien y los planteamientos tácticos son tan parejos que cualquier mínimo detalle decide un partido. Y este lance entre Digne y Yamal ha sido, al final, el factor decisivo para llegar al resultado con que el marcador ha finalizado. 

 


Arriba, dibujo que recrea el momento del segundo gol de España, marcado por Pedro Porro

 

Puede sorprender, y a mí me sorprende, que Francia no fuera capaz de reaccionar ante el marcador adverso. Deschamps recurrió a las sustituciones habituales en la delantera (algo a lo que se le podría aplicar ese dicho militar de que "un general previsible es un general derrotado") y la lesión de Saliba y la sustitución de Rabiot al tener una tarjeta amarilla terminaron por complicar las posibilidades galas de remontar o, al menos, empatar el partido. Solo cuando, tras el segundo gol de Pedro Porro, España renunció o no pudo aspirar al mismo porcentaje de posesión de balón, Francia encerró a España en su área pero sin llegar a crear ocasiones verdaderamente peligrosas contra el área de Unai Simón. Parecía claro que la selección gala no tenía un plan B y, ante el sistema planteado por España, la inoperancia francesa ha sido auténticamente desconcertante. La que había sido hasta la fecha la selección más poderosa del torneo, demostraba una pobreza ofensiva que ha puesto en valor en niveles que no nos podíamos imaginar antes de comenzar el partido la cotización de la selección española. Quizás, hay que recurrir a una estadística sencilla de comprobar y que no hemos utilizado hasta ahora. Hasta hoy, solo dos selecciones han llegado a jugar tres finales consecutivas del campeonato del mundo: Alemania en 1982, 1986 y 1990 y Brasil en 1994, 1998 y 2002. Francia podría haberse convertido hoy en la tercera pero no ha sido capaz. ¿En qué medida también influye también lo que podríamos denominar "cansancio competitivo"? España lo ha sabido aprovechar con un planteamiento táctico perfecto y unos jugadores plenamente motivados, implicados y convencidos de sus posibilidades y todos los astros se han alineado a nuestro favor para llevarnos a nuestra segunda final de un mundial.

 

Arriba, dibujo que recrea la panorámica del AT&T Stadium de Dallas, lugar de celebración del partido


¿Qué cabe esperar de nuestra participación en la final? Sin saber aún quién va a ser nuestro oponente y sin haber visto cómo se va a desarrollar la segunda semifinal, parece claro que la progresión de España a lo largo de los sucesivos partidos ha sido claramente ascendente, que el acoplamiento defensivo es cada vez mayor y que, por encima de individualidades, el sentimiento y el funcionamiento como equipo son los puntos fuertes indudables de nuestra selección. Ello quiere decir que nuestras posibilidades no solo están intactas sino que están en un porcentaje importante a nuestro favor. El partido del próximo domingo va a ser una gran fiesta y, como mínimo, España ya tiene en su mano el segundo mejor resultado en una competición de toda su historia. Pero, si España ganara, no sé si todavía somos conscientes de que habríamos sido testigos de la mejor actuación de nuestra selección en toda su historia, mejor incluso que la de 2010 (recordemos que, entonces, perdimos el primer partido contra Suiza).  Creo que las claves de este éxito (pase lo que pase el domingo y sea cual sea el alcance final del mismo) han de ser valoradas, sopesadas y analizadas con calma para extraer valiosas lecciones del futuro. Los pasos que ha dado el actual equipo técnico marcan el camino a seguir en el futuro para que estos logros tengan continuidad en el futuro inmediato y seamos asistentes asiduos a este tipo de citas y trances deportivos.

 

Arriba, dibujos que recrean los momentos de celebración de España tras su victoria en el partido y su pase a la final del Mundial 2026

 

VÍDEO RESUMEN DEL PARTIDO ESPAÑA-FRANCIA DEL MUNDIAL 2026:

 

 

 

 

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