"LAS PALABRAS DEL DESCONOCIDO", NUEVA NOVELA DE JOSÉ MANUEL CRUZ

MUNDIAL 2026 (EPISODIO 23): EL PALCO DE GUILLE/LA MIRADA DE JOSÉ MANUEL: ESPAÑA 1 - PORTUGAL 0: NUESTRA SELECCIÓN SIGUE CRECIENDO...


 

1. El palco de Guille

España 1 - Portugal 0: paciencia, personalidad y un golpe de campeón

Hay partidos que se ganan por talento y otros que se conquistan por madurez. España derrotó a Portugal por 0-1 en Dallas gracias a un gol de Mikel Merino en el minuto 91, pero reducir el encuentro a ese tanto sería injusto. La selección de Luis de la Fuente volvió a demostrar que sabe competir incluso cuando el fútbol brillante aparece a cuentagotas.

El derbi ibérico respondió a las expectativas. Dos selecciones con una enorme calidad técnica, bien organizadas y con respeto mutuo protagonizaron un duelo muy táctico, intenso y con escasos espacios. Durante muchos minutos el partido pareció destinado a resolverse por un detalle, y ese detalle acabó cayendo del lado español.

España comenzó con personalidad, intentando monopolizar la posesión y moviendo el balón con paciencia. Portugal, lejos de encerrarse, respondió con una presión agresiva y con transiciones muy peligrosas, especialmente aprovechando la velocidad de sus jugadores de banda. La primera mitad dejó ocasiones para ambos equipos y un protagonismo absoluto de los dos porteros. Diogo Costa sostuvo a Portugal con varias intervenciones de enorme mérito, mientras que Unai Simón respondió con seguridad cuando Cristiano Ronaldo y João Félix encontraron espacios. 

 

Arriba, prolegómenos del partido España-Portugal en el Mundial 2026 con la imagen del malogrado Diogo Jota en uno de los marcadores

 

Tras el descanso el encuentro cambió ligeramente. España fue acumulando más tiempo con el balón y consiguió que Portugal retrocediera algunos metros. Sin embargo, la circulación seguía siendo demasiado lenta para romper un bloque defensivo muy sólido. Faltaba profundidad y mayor velocidad en los últimos metros.

Portugal, por su parte, dio la sensación de ir perdiendo energía con el paso de los minutos. La lesión de Nuno Mendes redujo una de sus principales armas ofensivas y el equipo de Roberto Martínez comenzó a depender demasiado de acciones individuales. Cristiano Ronaldo luchó hasta el final, pero apenas recibió balones en ventaja y terminó bien vigilado por la defensa española. 

Luis de la Fuente volvió a demostrar que sabe leer los partidos desde el banquillo. Los cambios dieron un aire diferente al ataque español y permitieron aumentar el ritmo cuando el encuentro parecía condenado a la prórroga.

 

Arriba, dibujos que recrean los momentos previos a la celebración del partido España-Portugal del Mundial 2026

 

El premio llegó en el minuto 91. Ferran Torres encontró el pase perfecto entre líneas y Mikel Merino definió con enorme serenidad para batir a Diogo Costa. Fue una acción que resumió todo el partido: paciencia, precisión y eficacia en el momento decisivo. 

Defensivamente, España volvió a ofrecer una imagen sobresaliente. Cubarsí y Le Normand dominaron el juego aéreo, los laterales apenas concedieron ventajas y Rodri volvió a ejercer como auténtico director de orquesta, equilibrando al equipo tanto con balón como sin él.

Portugal merece reconocimiento pese a la derrota. Su planteamiento fue serio, competitivo y estuvo muy cerca de llevar el partido al tiempo extra. Diogo Costa firmó una actuación sobresaliente y el equipo nunca perdió el orden. Sin embargo, le faltó claridad ofensiva en los momentos decisivos y terminó pagando un pequeño despiste defensivo.

España transmitió una sensación muy importante para cualquier aspirante al título: la de saber ganar incluso sin ofrecer su versión más brillante. Los grandes campeones también sobreviven a partidos cerrados, incómodos y de máxima tensión. Esta victoria tiene mucho más valor que un resultado amplio porque demuestra fortaleza mental. 

  

Arriba, dibujo que recrea la expectación de la afición ante la incertidumbre del partido España-Portugal del Mundial 2026 

Lo mejor de España

  • Gran solidez defensiva.
  • Excelente gestión táctica del partido.
  • Acierto de Luis de la Fuente con los cambios.
  • Sangre fría para decidir en el último minuto.
  • Nuevo partido mostrando personalidad competitiva.

Lo peor de España

  • Faltó velocidad en la circulación durante muchos minutos.
  • Escasa precisión en la definición antes del gol.
  • Algunos ataques fueron previsibles.

Lo mejor de Portugal

  • Gran trabajo defensivo.
  • Diogo Costa sostuvo al equipo con varias paradas decisivas.
  • Intensidad y compromiso durante prácticamente todo el encuentro.

Lo peor de Portugal

  • Poca producción ofensiva en la segunda mitad.
  • Dependencia excesiva de acciones individuales.
  • El equipo acusó físicamente el tramo final.

Valoración final

España ofreció un partido muy serio, propio de una selección madura que sabe interpretar cada fase del encuentro. No fue una exhibición ofensiva, pero sí una demostración de competitividad. Portugal compitió de igual a igual durante noventa minutos, aunque terminó sucumbiendo ante una acción de enorme calidad. Los detalles decidieron un derbi igualado y España volvió a demostrar por qué figura entre las grandes candidatas al Mundial.

Puntuación del partido

  • España: 9/10
  • Portugal: 7,5/10
  • Arbitraje: 8/10
  • Nivel táctico: 9,5/10
  • Emoción: 9/10
  • Calidad futbolística: 8,5/10

Nota global del encuentro: 9/10

No fue un partido repleto de goles, pero sí un auténtico duelo de alto nivel entre dos grandes selecciones. España supo sufrir, esperar y golpear en el momento justo, logrando una clasificación que puede reforzar enormemente la confianza del equipo de cara a los cuartos de final. 


2. La mirada de José Manuel

De 1978 a 2022, he visto a España jugar doce campeonatos del mundo y solo en cuatro ocasiones llegó a cuartos de final (México 1986, Estados Unidos 1994, Corea del Sur/Japón 2002 y Sudáfrica 2010). Es decir, en una de cada tres veces que ha tenido lugar el torneo. Teniendo en cuenta el potencial de nuestros clubes en competiciones internacionales, parece que son menos de las que, en teoría, podrían haber sido. Por lo tanto, no se trataba en el partido contra Portugal en Dallas si, sobre el papel, éramos mejores o peores sino si, en la práctica, éramos capaces de lograr que nuestras virtudes pudieran imponerse sobre las del rival, algo que, en la mayoría de las oportunidades, no llegó a suceder. Si hubiésemos valorado ambas selecciones, teniendo en cuenta tanto los futbolistas como los respectivos equipos técnicos, antes de empezar el encuentro, la evaluación daría un equilibro casi perfecto entre ambas. Posiblemente, algo a favor de nuestros jugadores, más por una edad media menor que por sus niveles técnicos en sentido estricto, y algo a favor del entrenador portugués, el español Roberto Martínez, básicamente por su experiencia en la liga inglesa  (318 partidos en la Premier League) y sus mundiales previos (Rusia 2018 y Qatar 2022) ya jugados como seleccionador de Bélgica. Y ese equilibrio fue el que se vio a lo largo de prácticamente todo el partido, un choque espeso, sinuoso y volátil entre dos escuadras que eran conscientes de que un lance, cualquier lance, podía ser el elemento decisivo que desnivelara la balanza final. Y eso fue, exactamente, lo que ocurrió.

 

Arriba, dibujo que recrea el gol de Mikel Merino en el partido España-Portugal del Mundial 2026

 

La primera mitad del primer tiempo del partido fue de dominio español que, ya antes de llegar al minuto 3, tuvo una primera ocasión con un disparo fuera de área, que fue atrapado con facilidad por el portero luso Diogo Costa. A ella se le sumaron otras dos, una el minuto 7, por medio de Oyárzabal, y otra en el minuto 15, que fue doble tras un rechace del portero, de Lamine Yamal y Álex Baena. Después de la pausa de hidratación, la iniciativa pasó al lado portugués, el cual, si ya había tenido una oportunidad en el minuto 11 con Cristiano Ronaldo, volvió a tenerla con el mismo jugador en el minuto 36 y otra en el minuto 41 con Nuno Mendes. En esos primeros cuarenta y cinco minutos, nada hacía pensar cuál sería el equipo vencedor y tampoco cabía afirmar con rotundidad cuál de los dos había ganado, por decirlo de alguna forma, "a los puntos". El encuentro se desarrollaba tal como habíamos imaginado antes de que este comenzara y la igualdad fue la nota claramente predominante. Al volver del descanso, fue Portugal la que pareció tener el mando del juego durante buena parte del segundo tiempo pero hubo dos circunstancias que fueron decisivas a la hora de llegar al resultado final. La primera, la lesión del lateral izquierdo Nuno Mendes, la cual obligó a su sustitución por Nélson Semedo en el minuto 55. Mendes había sabido frenar las acciones de Lamine Yamal y, aunque tampoco el cambio provocó que llegara a desatarse el joven jugador blaugrana, el cambio provocó algún tipo de carga psicológica en la selección lusa que, poco a poco, fue perdiendo el control del juego y del balón. La segunda circunstancia fue la adecuada gestión de los cambios por Luis de la Fuente que, lejos de precipitarse, y teniendo en cuenta la posibilidad de una prórroga, no hizo el primero hasta el minuto 74, cuando salió Ferrán Torres en lugar de Álex Baena. Posteriormente, en el minuto 84, Fabián y Mikel Merino salieron por Dani Olmo y Pedri. Las sustituciones efectuadas acabaron teniendo el efecto de un bálsamo milagroso.


Arriba, dibujo que recrea la celebración de Mikel Merino tras su gol en el partido España-Portugal del Mundial 2026


Porque, llegado el minuto 90, y tras el saque de una falta en corto por Mikel Merino, el balón pasó con rapidez a Rodri, de Rodri a Fabián y de Fabián a Ferrán Torres, que, comprobando que Merino se había podido incrustar entre los dos centrales lusos, le pasó con prodigiosa suavidad la pelota para que el centrocampista navarro pudiera realizar con gran sangre fría el gol de la victoria. Como ya hiciera en las semifinales de la Eurocopa 2024 frente a Alemania, Mikel Merino se reveló como el goleador oculto decisivo para desnivelar un partido cerrado cuyo desenlace se mostraba completamente incierto. El tanto significaba que España ya estaba en cuartos y llegaba a esa fase del torneo en la que el vértigo, el delirio y la convicción acaban determinando el destino de cada equipo. Nuestra selección llega a ese momento con un amplio conjunto de jugadores con capacidad de resolver cualquier trance en cualquier momento del partido y ello significa que el banquillo ofrece garantías en caso de que los titulares no brillen a su mejor nivel. Hoy, posiblemente más por méritos portugueses que por deméritos nuestros, tanto Oyarzábal como Lamine Yamal como Pedri han tenido un desempeño peor del esperado pero sí que han terminado haciendo un, vamos a decir, subterráneo trabajo sucio de desgaste que ha acabado socavando la fortaleza lusa, que no se ha visto muy beneficiada, además, por la salida de Vitinha del terreno de juego. No me acaba de convencer la posición de Dani Olmo en la media, ya que, en el caso de la selección, le he visto rendir mejor como extremo izquierda. Pero todo ello palidece ante la victoria ante un rival tan duro como Portugal, un triunfo que, sin duda, insuflará ánimo y optimismo frente al siguiente adversario, que guarda las llaves del acceso a las preciadas semifinales del campeonato.


Arriba, dibujo que recrea la celebración de los aficionados españoles tras el gol de Mikel Merino en el partido España-Portugal del Mundial 2026


VÍDEO RESUMEN DEL PARTIDO ESPAÑA-PORTUGAL DEL MUNDIAL 2026:

 

  

 

 

 

 

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