- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
MUNDIAL 2026 (EPISODIO 19): EL PALCO DE GUILLE/LA MIRADA DE JOSÉ MANUEL: ESPAÑA 3 - AUSTRIA 0: CONTUNDENTE GOLPE SOBRE LA MESA
Publicado por
José Manuel Cruz Barragán
el
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
1. El palco de Guille
La victoria de España por 3-0 frente a Austria en los dieciseisavos de final del Mundial 2026 fue mucho más que un resultado contundente. Fue la confirmación de que la selección ha alcanzado un nivel competitivo que la sitúa entre las grandes favoritas para conquistar el título. El equipo de Luis de la Fuente ofreció un partido muy completo, dominando todas las facetas del juego y dejando una sensación de superioridad que fue aumentando con el paso de los minutos.
Desde el pitido inicial, España impuso su identidad. La posesión del balón no fue un fin en sí mismo, sino una herramienta para controlar el ritmo del partido. La circulación fue rápida, con cambios de orientación constantes y una movilidad permanente de los centrocampistas y los jugadores de ataque. Austria intentó presionar durante los primeros minutos, pero pronto se vio superada por la precisión técnica y la velocidad con la que España encontraba espacios entre líneas.
Uno de los aspectos más destacados fue el trabajo colectivo. La selección volvió a demostrar que su fortaleza no depende únicamente de las individualidades. Todos los jugadores participaron tanto en la construcción ofensiva como en la recuperación del balón. Cuando España perdía la posesión, la presión era inmediata, impidiendo que Austria pudiera organizar contraataques peligrosos. Ese compromiso colectivo fue una de las claves del encuentro.
Arriba, dibujo que recrea los prolegómenos del partido España-Austria del Mundial 2026
En ataque, España mostró una enorme variedad de recursos. No abusó del juego por el centro ni se limitó a buscar las bandas. Alternó ataques elaborados con transiciones rápidas, lo que hizo muy difícil el trabajo de la defensa austríaca. Los laterales tuvieron una participación constante, ofreciendo amplitud y profundidad, mientras los extremos generaban situaciones de uno contra uno que desbordaron a sus marcadores.
Mikel Oyarzabal fue el gran protagonista gracias a su doblete. Su actuación volvió a demostrar por qué es uno de los delanteros más inteligentes del panorama internacional. No solo destacó por sus goles, sino también por su movilidad, su capacidad para asociarse con los compañeros y su trabajo sin balón. Siempre apareció en el lugar adecuado y aprovechó cada oportunidad con la serenidad propia de los grandes goleadores.
Pedro Porro también firmó un partido sobresaliente. Además de su aportación defensiva, se incorporó continuamente al ataque y fue premiado con un gol que reflejó la confianza con la que está jugando. Su despliegue físico fue impresionante y ofreció una solución constante por el costado derecho.
Marc Cucurella volvió a confirmar el gran momento que atraviesa. Sus dos asistencias fueron el reflejo de un futbolista capaz de interpretar perfectamente cuándo acelerar y cuándo pausar el juego. Su entendimiento con los atacantes permitió generar numerosas ocasiones y volvió a demostrar que es una pieza fundamental dentro del esquema de Luis de la Fuente.
Arriba, Oyarzábal y Lamine Yamal, dos de los jugadores más destacados de la selección española en el día de hoy
Lamine Yamal, aunque no marcó, volvió a ser uno de los jugadores más desequilibrantes del encuentro. Cada vez que recibió el balón generó incertidumbre en la defensa rival gracias a su velocidad, su capacidad para regatear y su personalidad para asumir responsabilidades pese a su juventud. Es un futbolista que cambia el ritmo de los partidos y cuya influencia va mucho más allá de las estadísticas.
En el centro del campo, España dominó completamente. La circulación fue limpia, el posicionamiento excelente y la presión tras pérdida prácticamente perfecta. Austria nunca consiguió adueñarse del balón durante un periodo prolongado y terminó corriendo detrás de la pelota durante gran parte del encuentro. Esa superioridad táctica permitió que la defensa española apenas tuviera que intervenir en situaciones de verdadero peligro.
La línea defensiva también merece una valoración muy positiva. La coordinación entre centrales y laterales fue impecable, las coberturas llegaron siempre a tiempo y Unai Simón vivió uno de los partidos más tranquilos del campeonato. Cuando un equipo consigue atacar con brillantez y, al mismo tiempo, apenas concede ocasiones, demuestra un equilibrio que suele distinguir a los aspirantes al título.
En cambio, Austria dejó una imagen decepcionante. El conjunto dirigido por Ralf Rangnick nunca encontró soluciones para frenar el dominio español. La presión fue fácilmente superada, el centro del campo perdió la batalla desde el inicio y los delanteros quedaron completamente aislados. Faltó intensidad, capacidad de reacción y, sobre todo, alternativas tácticas cuando el partido comenzó a inclinarse claramente del lado español.
Arriba, dibujo que recrea el momento del primer gol de España, marcado por Oyarzábal
Otro aspecto destacable fue la madurez con la que España gestionó el marcador. Incluso con ventaja, el equipo no renunció a atacar ni cayó en la precipitación. Mantuvo el control emocional, siguió buscando la portería rival y evitó cualquier relajación que pudiera permitir el crecimiento del adversario. Esa mentalidad competitiva es uno de los mayores avances que ha experimentado la selección en los últimos años.
La clasificación a los octavos de final llega acompañada de un importante mensaje para el resto de selecciones. España no solo gana, sino que convence. Su propuesta futbolística combina calidad técnica, disciplina táctica, intensidad defensiva y una enorme confianza en sus posibilidades. Si mantiene este nivel de juego, será uno de los equipos más difíciles de eliminar en las rondas decisivas del Mundial.
En definitiva, el 3-0 frente a Austria representa una de las actuaciones más completas de España en el campeonato. Fue una victoria construida desde el juego colectivo, el talento individual y la solidez defensiva. El equipo transmite seguridad, confianza y ambición, tres ingredientes imprescindibles para aspirar al título mundial. El próximo desafío será todavía más exigente, pero este encuentro deja claro que España tiene argumentos futbolísticos suficientes para soñar con llegar hasta la final.
(Critica realizada por: Guillermo Torres Morales.)
2. La mirada de José Manuel
El partido más antiguo de un mundial que recuerdo es el España-Austria del Mundial 1978 de Argentina, un encuentro que nuestra selección perdió por 2-1. El vago recuerdo que tenía de aquel enfrentamiento es que el equipo español dominó el balón la mayor parte del tiempo pero los austríacos aprovecharon de manera letal las pocas ocasiones que tuvieron. Hace poco, volví a ver el partido y comprobé que mi memoria no fallaba en lo esencial. España controló y dominó perfectamente los primeros nueve minutos del partido hasta que, tras una cabalgada por la banda derecha, Walter Schachner puso por delante en el marcador a los austríacos. Nuestra selección no se rindió y logró empatar por medio de Dani en el minuto 21, lo cual alimentó la esperanza de que el resultado final fuera favorable para el lado hispano. Pero la ansiedad (nacida posiblemente del hecho de que era el primer partido mundialista que jugábamos tras doce años de ausencia del torneo) dominó completamente al equipo y provocó en gran medida su derrota tras un gol en el minuto 76 por parte de la estrella austríaca, Hans Krankl, que marcó tras cazar un rechace de la defensa española. Hasta cierto punto, nuestro aparente dominio fue engañoso. Los austríacos llevaron el partido por los caminos que ellos deseaban y nosotros no logramos conducirlo a un terreno que nos resultara propicio. Con este antecedente, y teniendo en cuenta, además, nuestras eliminaciones ante Rusia en el Mundial 2018 y ante Marruecos en el Mundial 2022, estaba claro que pudiéramos tener todas nuestras reservas ante el nuevo enfrentamiento con Austria en este Mundial 2026. No obstante, la historia ha sido (para nuestra fortuna) completamente diferente.
Arriba, dibujo que recrea el segundo gol de España, marcado por Pedro Porro
España dominó y acorraló a Austria desde el primer momento del partido, moviendo el balón a gran velocidad para hacer imposibles las recuperaciones del rival. El equipo austríaco apenas tuvo oportunidades a lo largo del encuentro y, en cambio, España llegaba constantemente con peligro al área contraria sin encontrar oposición eficaz a sus embestidas ofensivas (las estadísticas muestran 22 remates de España por 5 de Austria, con 10 remates entre los tres palos de nuestro lado por ninguno del lado austríaco). El primer gol no llegó hasta el minuto 36 de pies de Oyárzabal pero este pudo haber llegado mucho antes y, de hecho, un gol español marcado por Cucurella tras el remate de un córner ya fue anulado en el minuto 28 por posible falta al portero. Tras el descanso, no cambió la dinámica del encuentro. España siguió atacando una y otra vez, con rápidas ofensivas por las bandas, triangulaciones, pases interiores y aprovechamientos de segundas jugadas y, así, en el minuto 66, Pedro Porro marcó el segundo y Oyarzábal repitió marcando el tercero en el minuto 89 cerrando un partido verdaderamente redondo para nuestra selección, que no consiguió un marcador más amplio gracias a la actuación del portero Schlager y al defensa Alaba, que salvó un gol de Lamine Yamal sacando el balón justo encima de la línea de meta.
Arriba, dibujo que recrea el momento en el que Alaba salva in extremis el balón disparado por Lamine Yamal
Está claro que el equipo español ha aprendido la lección de pasados campeonatos y ya sabe que la mera posesión no basta para ganar un partido si la misma está asociada a una lentitud exasperante e ineficaz. Solo la posesión con un rápido movimiento del balón permite crear muchas ocasiones y, en consecuencia, resulta más fácil llegar a marcar un gol. En las eliminatorias antes mencionadas contra Rusia y Marruecos, la ausencia de velocidad en búsqueda de la ocasión perfecta resultó perfectamente estéril y nos vinimos para casa sin haber inquietado seriamente a las defensas rivales. El partido de hoy supone un giro a esa circunstancia. Quizás, se pierde algo de precisión pero, en contrapartida, se llega más fácilmente al área. Volviendo al Mundial 78, es algo parecido a lo que hizo entonces Menotti con la selección argentina. De entre todos los volantes organizadores posibles, los que menos fallaban en sus pases eran Ricardo Bochini, Beto Alonso y Carlos Babington. En cambio, el entrenador eligió para ser titular del equipo a Osvaldo Ardiles. ¿Por qué? Porque, aunque su precisión era menor, era el que pasaba el balón con más velocidad y esa velocidad era la que el equipo necesitaba para que sus extremos (Ortiz y Bertoni) y su media punta (Kempes) fueran verdaderamente letales. Esta es, sencillamente, la receta que ha aplicado España al equipo austríaco. ¿Alguna pega que mencionar? Posiblemente que Austria, aunque llegó muy poco al área hispana, cada una de sus incursiones generó un exceso de inquietud para la simplicidad y escasa frecuencia de sus ataques (desde el minuto 59, con la entrada de Arnautovic y Kalajdzic, el único argumento ofensivo pasó a ser el de lanzar balones al área e intentar aprovechar algún cabezazo salvador). ¿Qué pasaría en un hipotético enfrentamiento, por ejemplo, con la letal delantera de Francia? Dada la progresión de España a lo largo de los sucesivos partidos, pienso que hay que confiar plenamente en el criterio del seleccionador. Por su trayectoria hasta la fecha, la mejor apuesta es confiar en Luis de la Fuente que, a lo largo de los últimos tres años y medio, siempre ha sabido ir resolviendo todos los problemas que se han ido presentando y afilando las posibilidades tácticas del equipo. La experiencia previa avala completamente al entrenador y este no merece ser puesto en duda.
Arriba, dibujo que recrea el tercer gol de España, marcado por Oyárzabal
VÍDEO RESUMEN DEL PARTIDO ESPAÑA-AUSTRIAL DEL MUNDIAL 2026:
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones







Comentarios
Publicar un comentario