JOSÉ MANUEL CRUZ PUBLICA LA EDICIÓN ILUSTRADA DE "LA ORILLA MUERTA"

"El FANTASMA DE LA ÓPERA": ANATOMÍA DE UN ÉXITO INTEMPORAL

 

Creemos que los relatos y narraciones en los tiempos actuales son muy diferentes a los que circulaban sin derechos de autor que obstaculizasen su divulgación en la Edad Media, cuando los romances y los cantares de gesta iban de boca en boca sometidos a ligeros cambios y variaciones que son, hoy día, materia infinita para eruditos e investigadores de dicha época. Sin embargo, las diferencias suelen ser más de grado que de clase: hay una serie de historias esenciales que siempre son las mismas pero que van variando a lo largo del tiempo únicamente de forma y de envoltura. Si hablamos de El fantasma de la Ópera, el público pensará, en general, en el musical estrenado en 1986 en el Her Majesty's Theatre del West End de Londres, con música del afamado compositor Andrew Lloyd Webber, letras de Charles Hart y Richard Stilgoe y libreto del propio Andrew Lloyd Webber y Richard Stilgoe. Quizás, también se acuerde de la película que lo adaptó al cine en 2004 bajo la dirección de Joel Schumacher y con Gerard Butler, Emmy Rossum, Patrick Wilson, Miranda Richarson, Minnie Driver y Ciarán Hinds en los papeles protagonistas. Habría que preguntarse cuántos espectadores conocerán que la obra es una adaptación de una novela de 1910 escrita por el autor francés Gaston Leroux (1868-1927), el cual se hizo enormemente popular en su época con historias publicadas en forma de folletín por entregas y que se inscribían en los géneros del suspense y del misterio. Una mirada superficial puede hacernos pensar que es un autor convencional que no ofrece muchas sorpresas. Pero una observación atenta no solo a sus obras sino, sobre todo, a las tramas argumentales de las mismas nos conduciría a que nos lleváramos más de una sorpresa.

 

El misterio del cuarto amarillo (1907) y El perfume de la dama de negro (1909), dos de las novelas más populares de Gaston Leroux en los que aparece su personaje el detective Joseph Rouletabille

 

Antes de entrar en El fantasma de la ópera, convendría que nos detuviéramos en las novelas policíacas que escribió en las que creó el personaje del periodista-detective Joseph Rouletabille. Las dos primeras fueron El misterio del cuarto amarillo (1907) y El perfume de la dama de negro (1909), en las que plantea uno de los problemas más típicos del género: el problema del "recinto cerrado", el cual también está presente en Los crímenes de la calle Morgue de Edgar Allan Poe y en La aventura de la banda de lunares de Arthur Conan Doyle (como curiosidad relacionada con la novela policíaca española, hay que decir que también se planteaba en Asesinato en el Comité Central de Manuel Vázquez Montalbán). Un asesinato se ha cometido dentro de una habitación de la que nadie podía salir pero, cuando se entra en ella, el asesino no está. ¿Cómo ha podido huir?¿Se ha volatilizado? El reto para el detective (para el autor en realidad, claro está) es hallar una solución racional a la cuestión. No vamos a entrar en cómo se resuelve el enigma, sino en un aspecto en el que puso su atención el crítico iraní especialista en el género Fereydoun Hoveyda: las tramas de ambas novelas (relacionadas entre sí) representan la más cristalina ilustración en la novela policíaca de lo que representa el "complejo de Edipo". De hecho, en uno de los pasajes se compara explícitamente a dos de los personajes fundamentales de la novela con Edipo y Antígona. Es decir, Leroux utiliza un arquetipo psíquico-narrativo para articular una base conceptual sólida a lo que es una narración con profundos toques folletinescos. Algo parecido hará en El fantasma de la ópera.

 

Escena de El fantasma de la Ópera (2004) de Joel Schumacher

 

Porque si analizásemos el argumento de su novela, es fácil comprobar que Leroux vino a aunar los argumentos de dos novelas muy diferentes entre sí y que también llegaron (y una sigue siendo) muy populares. Me refiero a Nuestra Señora de París (1831) de Victor Hugo, con la presencia de un personaje que sufre una deformación física que se termina enamorando de la protagonista femenina, y Trilby (1894) de George du Maurier, de donde sacó el personaje de Svengali, ese profesor de canto que se adueña de la mente y la voluntad de una de sus alumnas para lograr que esta alcanzase la excelencia máxima en el campo vocal. También hay un sutil afán por proporcionar a a la historia un aire similar al que posee El conde de Montecristo de Alejandro Dumas. ¿Es ello esencialmente distinto a lo que ocurría en la Edad Media? Posiblemente, no tanto. Esa impresión queda curiosamente reforzada por el hecho posterior de que, en 1974, Brian de Palma tomó el argumento de El fantasma de la Ópera para hacer El fantasma del Paraíso, película que se desarrollaba en el mundo del rock, añadiéndole, además, ácidas notas sobre cómo se desenvolvía el mundo de la cultura popular contemporánea. Creemos que hay historias originales pero, en el fondo, hay unas pocas historias que explican nuestras pulsiones básicas y esenciales y que se van repitiendo bajo distintas máscaras y modalidades. En estos días, en los que se acaba de estrenar La Odisea de Christopher Nolan, no nos debe extrañar que Hollywood se dedique a convertir en película una narración escrita hace 2.700 años porque hay que recordar y reconocer que, como Borges también defendía, todos los relatos pueden quedar resumidos, en última instancia, en unas pocas, muy pocas, historias. Con su particular sentido del humor, el autor argentino tal vez diría que no hacemos más que repetir los mismos errores que otros ya cometieron cuando aún no existía ni la escritura. El afán por hacer pasar por nuevas las épicas de siempre no es más que el desesperado intento por ocultar esa molesta e incómoda verdad. En el caso de El fantasma de la Ópera, el dolor por el extrañamiento respecto a los demás, el afán de venganza y las relaciones envenenadas por sentimientos oscuros (lo que, en lenguaje moderno, denominaríamos "relaciones tóxicas") son cuestiones que dominan su trama y que, en mayor o menor medida, siempre estarán vigentes. Es por ello que su argumento nos sigue atrayendo, fascinando y conmoviendo como a los franceses que empezaron a leer las primeras entregas de la novela hace más de un siglo.

 

EL FANTASMA DE LA ÓPERA (1925) DE RUPERT JULIAN (CON SUBTÍTULOS EN ESPAÑOL)

 

 

EL FANTASMA DEL PARAÍSO (1974) DE BRIAN DE PALMA (CON SUBTÍTULOS EN ESPAÑOL)

 

 

REPRESENTACIÓN DEL MUSICAL EL FANTASMA DE LA ÓPERA EN EL ROYAL ALBERT HALL DE LONDRES EN CONMEMORACIÓN DEL 25º ANIVERSARIO DE SU ESTRENO

 

 

 

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