"LAS PALABRAS DEL DESCONOCIDO", NUEVA NOVELA DE JOSÉ MANUEL CRUZ

MUNDIAL 2026 (EPISODIO 7): LA MIRADA DE JOSÉ MANUEL: PAISES BAJOS 5 - SUECIA 1 o LOS LÍMITES DE LOS NÚMEROS


Las selecciones de Países Bajos y Suecia podríamos definirlas como dos "grandes sin corona". Porque son selecciones con una gran tradición en las competiciones internacionales, han tenido grandes jugadores, han tenido clubes en sus países que han rendido a muy alto nivel pero, sin embargo, ni una ni otra han obtenido el título mundial en alguna ocasión. De hecho, Suecia no ha logrado ningún otro título y Países Bajos solo puede presumir de su brillante triunfo en la Eurocopa en 1988. En 1958, Suecia consiguió alcanzar la final del mundial celebrado en su país pero tuvo la mala fortuna de encontrarse con la Brasil de un jovencísimo Pelé de solo diecisiete años pero que ya era el gran futbolista que no dejó de ser a lo largo de toda su vida deportiva. Aunque se adelantaron en el marcador, el resultado final fue de un aplastante 5-2 que demuestra claramente que apenas tuvieron posibilidades de hacer frente a la canarinha de la época. Hasta tres finales ha jugado Países Bajos y, por distintos motivos, en ninguna logró el éxito. Contra Alemania en 1974, posiblemente la superioridad de su juego a lo largo del torneo les hicieron minusvalorar al enorme potencial del equipo germano con Beckenbauer y Gerd Müller como buques insignia de una selección que ya en 1972 había sido campeona de Europa. Contra Argentina en 1978, no supieron ver que el sistema ideado por César Luis Menotti para la selección austral, con dos extremos muy veloces por las bandas (Ortiz y Bertoni) y un medio punta (Kempes) que también irrumpía de manera explosiva desde atrás, era el que más podía hacer daño al juego ofensivo neerlandés. (También porque Resenbrink falló un gol contra Argentina en el último minuto del tiempo reglamentario, el cual les hubiera dado inevitablemente la victoria). Y contra España en 2010, se encontraron con que su filosofía de juego era la que había inspirado el sistema de nuestra selección,  con una generación, además, impresionante de futbolistas y, quizás por ello, se traicionaron a ellos mismos y se decantaron por una dureza que iba en contra de su espíritu y que, en consecuencia, no les llevó a ninguna parte. Claro está, esta exposición nos lleva inevitablemente a los estilos de juego que son los propios de cada país, en general, y los de Países Bajos y Suecia, en particular.

 

Arriba, dibujo que recrea los prolegómenos del Países Bajos-Suecia del Mundial 86

 

En el caso de Suecia, más que un estilo es una forma de entender el fútbol. Con el gran arraigo de los socialdemócratas en el poder a lo largo de todo el siglo XX, lo cual viene a reflejar una mentalidad de carácter general en el país, los clubes del país se decantaron por no convertirse en grandes potencias continentales mediante el fichaje de jugadores extranjeros de alto nivel sino que quisieron potenciar sus canteras, impulsando a los futbolistas autóctonos y empleando en más de una ocasión un sistema semiprofesional en el que tenían cabida jugadores aficionados que repartían su tiempo de actividad entre el fútbol y el desarrollo de una profesión independiente del deporte. El documental Los últimos proletarios del fútbol (2022) de Martin Jönsson y Carl Pontus Hjorthén narra la historia del club de fútbol IFK Gotebörg en los años 80 cuando, con Sven Goran Eriksson de entrenador, ganó las Copas de la UEFA de 1982 y 1987 formando parte de la plantilla jugadores semiprofesionales. Este equipo marca el fin de una época porque, después de ellos, lo que hicieron se volvió prácticamente inviable. El documental marca el punto de giro en el partido de ida de la Copa de Europa del año 1986 cuando, tras ganar 3-0 al F. C. Barcelona en Suecia, el equipo blaugrana les devolvió en el marcador en el Camp Nou y les acabaron ganando en los penaltis. El sistema sueco había tocado techo y nada igual se verá ya desde entonces: el fútbol será un asunto de estrellas y galácticos y no de esforzados y voluntariosos estajanovistas del balón. En el caso de Países Bajos, lo que la caracteriza es ese "fútbol total" con el que ya sorprendió al planeta en el Mundial de Alemania 1974, con Cruyff como jugador estrella, y que ha marcado desde entonces un ideal a seguir y alcanzar para otros equipos (no creo que haga falta decir que el F. C. Barcelona es el mejor ejemplo de ello). Con esto que hemos dicho, me parece que queda expuesto el matiz entre un país y otro. Para Suecia, lo importante no sería el fútbol en sí sino la actitud, la mentalidad y los valores en los que dicho deporte se incardina. Para Países Bajos, el fútbol sí es importante en sí mismo. Y la forma en que se juega, más importante aún. Por lo tanto, aunque ambas selecciones son dos "grandes sin corona", sus trayectorias son divergentes. Países Bajos siempre está al acecho de un título de postín mientras que Suecia vive paralizada en una especie de clase media del balompié, sin caer pero tampoco sin poder llegar más arriba.

 

Arriba, dibujo que recrea la jugada del primer gol neerlandés en el Países Bajos-Suecia del Mundial 2026

 

Hasta cierto punto, el partido Países Bajos-Suecia que se ha podido ver este 20 de junio en el Mundial 2026 refleja esa diferencia de actitud frente a lo que es el fútbol: unos (los neerlandeses) lo vienen a considerar una religión y otros (los escandinavos) lo ven solo como un deporte. Aunque parezca que no, ello explica en parte el 5-1 con que la selección naranja se ha impuesto con contundente claridad. Empezó marcando pronto los Países Bajos, en el minuto 5, con un gol de Brian Brobbey, quien volvió a llevar el balón dentro de las mallas en el minuto 17, colocando el marcador en un 2-0 que parecía hacer muy difícil la remontada sueca. Sin embargo, el resultado final podría dar la impresión engañosa de que, desde ese momento, los neerlandeses fueron una apisonadora. Y ello no fue exactamente así. Desde ese segundo gol hasta la final de la primera parte, Suecia se acercó con peligro a la portería rival y se pudieron contar oportunidades relativamente claras de Ayari, Nygren y hasta tres de Gyökeres, necesitando dos de ellas de exigentes paradas por parte del portero holandés Verbruggen. Incluso, al borde del descanso, un gol de Suecia, con un remate de cabeza del central Lagerbielke tras el saque de una falta, fue anulado por fuera de juego, lo que revela que la selección escandinava estuvo cerca de apretar el marcador y llegar a la segunda parte con un balance de fuerzas (y, por consiguiente, de estados de ánimo) mucho más equilibrado. Pero la marcha del partido fue por derroteros muy distintos.

 

Arriba, dibujo que recrea la jugada del segundo gol neerlandes en el Países Bajos-Suecia del Mundial 2026

 

Al poco de reanudarse la segunda parte, Gakpo marcó el tercer gol de Países Bajos y, a partir de ese momento, pocas expectativas y posibilidades se entreveían de que Suecia lograra ni remontar ni igualar el marcador. Gakpo marcó el cuarto gol naranja en el minuto 54 y, aunque Elanga consiguió acortar distancia para los suecos, Summerville, que había entrado en el partido al comienzo del segundo tiempo, marcó el 5-1 definitivo, asegurando las posibilidades neerlandesas de pasar a la siguiente ronda del torneo. Podemos afirmar que Países Bajos salió al terreno de juego con un esquema claro y nítido, lo llevaron a la práctica a la perfección y se puede decir que les salió todo lo que intentaron. Posiblemente, Suecia tenía la idea de contener el aluvión ofensivo neerlandés e intentar marcarles mediante contraataques pero, desde el momento en que Países Bajos se puso por delante, dicho plan era ya inútil y los suecos tardaron en hallar un plan alternativo para contrarrestar la evidente superioridad del adversario. Lograron crear algunas ocasiones, como hemos dicho, antes del descanso pero la falta de pegada y efectividad fue un lastre imposible de superar. Países Bajos demostró un poderío escandaloso sobre su rival pero hay que reconocer que este no supo reaccionar al primer gol holandés. Quien vea las estadísticas del partido, querrá leer en ellas los factores del triunfo naranja. Pero también hay que plantearse que los números son la consecuencia de un quehacer previo. No es que los números suecos sean malos (que seguramente tienen que serlo) sino que su desempeño en el terreno de juego no les permitió acabar teniendo números mejores. Esto puede parecer una ocurrencia banal pero lo afirmo desde mi formación de economista, que me hace ser consciente de que los números siempre hay que saber interpretarlos. Y, en el caso de hoy de Suecia, yo no me fijaría tanto en las estadísticas como en la forma en que el equipo se comportó tras el primer gol de su adversario. Ahí, ante todo, está la clave. 

 

Arriba, dibujo que recrea el tercer gol neerlandés en el partido Países Bajos-Suecia del Mundial 2026

 

¿Qué hubiera pasado si Suecia hubiera marcado antes de la finalización del primer tiempo?¿Qué hubiera pasado si hubiera habido un 'plan B' preparado para el caso de que Países Bajos se adelantara en el marcador?¿Qué hubiera sucedido si, en vez de tener solo un plan de contención en mente, los jugadores escandinavos hubieran estado mentalizados para llevar a cabo otras tácticas y planteamientos?¿Cómo entender que Suecia no pareciera preparada ante lo que es la forma típica y habitual de jugar de Países Bajos? Muchas veces, los números pueden esconder y ocultar los verdaderos motivos que provocan que un equipo de fútbol pierda un partido de manera tan calamitosa como lo ha hecho Suecia. Existe un conjunto de elementos previos que son los que determinan los números pero los números no sirven de nada por sí mismos si esos elementos previos no se analizan concienzudamente. Como he explicado al comienzo del artículo, entre ambas selecciones hay dos modos diferentes de entender el fútbol. Por lo tanto, el seleccionador sueco, además de otras cuestiones futbolísticas, tiene que afrontar algo que el de Países Bajos no necesita ni plantearse: ¿cómo pueden unos jugadores alcanzar la máxima intensidad posible en su juego sin creer que el fútbol es poco menos que una religión o un hecho cuasi-sagrado? Esto es lo que marca la gran diferencia entre los países que acumulan éxitos en los mundiales u otras competiciones internacionales y los que solo logran resultados moderados o poco rutilantes. Y creo que, hasta ahora, casi ningún entrenador ha sabido darle respuesta satisfactoria. Posiblemente, porque la mayoría de los entrenadores no llegan a planteársela en serio. Ya sabemos lo que dijo una vez Vujadin Boskov: "fútbol es fútbol". Lo que ocurre es que, para algunos, el fútbol es algo más que fútbol. Y son los que suelen ganar con más frecuencia.

 

Arriba, dibujos que recrean los diferentes estados de ánimo de los aficionados neerlandeses y suecos en el partido Países Bajos-Suecia del Mundial 2026

 

VÍDEO RESUMEN DEL PARTIDO PAÍSES BAJOS-SUECIA DEL MUNDIAL 2026: 





 

Comentarios