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Publicado por
José Manuel Cruz Barragán
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La historia de la selección inglesa de fútbol viene a ser la tarea imposible de demostrar un orgullo y una superioridad que no pueden quedar justificados meramente por el hecho de que fuera en las islas británicas donde naciera el deporte rey. Es un honor que les corresponde pero que no tiene por qué quedar asociado al hecho de que deban obtener siempre la victoria. Casi podríamos decir que la evidencia de que haya equipos de otros países y otros continentes que se alcen con los laureles de la gloria es, incluso, algo que los ensalza más porque es la demostración palpable de que supieron crear algo esencialmente universal, capaz de integrarse en todo tipo de geografías, culturas y civilizaciones. Pero es difícil repartir el espacio de la cumbre cuando fueron los británicos quienes se llevaron la medalla de oro en los torneos de fútbol de los Juegos Olímpicos de 1900 en Paris (curiosamente, el club de fútbol de Upton Park, porque en dicha ocasión aún no participaron selecciones nacionales), en 1908 en Londres y en 1912 en Estocolmo (en estas dos competiciones, participando ya como selección del Reino Unido), reforzando la idea de que los británicos eran los grandes dominadores del planeta fútbol prácticamente por ley natural. Estos éxitos (en el balompié y otros deportes) llevó a George Bernard Shaw a afirmar que "... el inglés de la clase media no sabe divertirse. No sabe siquiera jugar al críquet o al fútbol; estos deportes son para él, no solo un juego, sino un trabajo serio, y por eso ganan a los extranjeros, que solo saben jugar".
Arriba, dibujo que recrea los prolegómenos del Inglaterra-Croacia del Mundial 2026.
Pero, tras la finalización de la I Guerra Mundial, algo cambió. La selección de Uruguay se alzó con la medalla de oro en los torneos olímpicos de París 1924 y Ámsterdam 1928 (lo cual era la prueba evidente de que el fútbol empezaba a arraigar y desarrollarse en otras latitudes) y, de ahí, que el primer mundial se celebrara en dicho país sudamericano. Algo que irritó a los ingleses, que no participaron en la competición creada por Jules Rimet hasta Brasil 1950, con resultado bastante gris ya que, tras la victoria sobre Chile por 2-0, vinieron las derrotas frente al bisoño equipo de Estados Unidos (1-0) y e igual resultado frente a España (con el mítico gol de Zarra). Después, pocos éxitos a celebrar, la obtención del título mundial en 1966 (con el polémico gol de Hurst frente a Alemania de por medio), dos semifinales en 1990 y 2018 y dos finales de Eurocopa perdidas en 2021 y 2024 (todo ello a pesar de la impresionante nómina de futbolistas de talento con los que siempre ha contado el equipo británico). Por ello, el trabajo prioritario de cualquier seleccionador inglés debería ser de carácter psicológico: quitarles de la cabeza a los jugadores la idea de que tienen que demostrar algo que no necesitan demostrar y que se dediquen, simplemente, a jugar al fútbol lo mejor posible, sin cargas mentales adicionales. Puede ser que el alemán Thomas Tuchel haya empezado a conseguirlo.
Arriba, dibujo que recrea el primer gol de la selección inglesa, marcado por Harry Kane de penalty, frente a la de Croacia
En el primer partido del grupo L, se enfrentaban Inglaterra contra Croacia. La selección con una larga tradición a sus espaldas contra la selección de un país que solo es independiente desde 1991 pero que, a pesar de ello, ha cosechado notables éxitos futbolísticos, con un subcampeonato en 2018 y dos terceros puestos, en 1998 y 2022, en los mundiales y un subcampeonato en la UEFA Nations League 2022-2023, con la presencia a lo largo de las últimas tres décadas de grandes jugadores de talento como Davor Suker, Ivan Perisic, Mario Mandzukic, Ivica Olic, Goran Vlaovic, Darijo Srna, Mateo Kovacic, Ivan Rakitic y, sobre todo, Luka Modric. Era un enfrentamiento con un nivel elevadísimo de exigencia pero que los ingleses supieron solventar con el que creo que ha sido el mejor partido del mundial hasta la fecha y el mejor partido de la selección inglesa desde 1966. El talento inglés es indudable (ahí están para demostrarlo Harry Kane, Jude Bellingham, Declan Rice, Anthony Gordon, Nonso Madueke, Marcus Rashford, Bukayo Saka o Eberechi Eze, que hoy no ha jugado). Pero ya hubo otras generaciones de oro que se vinieron de vacío de las citas mundialistas. Hoy, la selección inglesa ha demostrado un excelente manejo táctico, una gran capacidad para ser brillantes en los momentos oportunos y, sobre todo, una innegable habilidad de saber reaccionar a los reveses que un partido de fútbol puede deparar en cualquier momento y del modo más imprevisible.
Arriba, dibujo que recrea el gol de Baturina, que significó el primer empate croata, en el partido Inglaterra-Croacia del Mundial 2026
Sorprende, o no tanto, que, en el altísimo grado de sofisticación que la preparación de los partidos ha llegado a alcanzar en el fútbol actual, sean lances fortuitos los que desequilibren los encuentros. Y, así, un penalty bastante tonto, todo hay que decirlo, realizado por Modric fue el que condujo al primer gol inglés, marcado por Harry Kane en el minuto 12 del partido (tras tener que repetirlo al haberse adelantado el portero croata, Livakovic). Los británicos dominaban y llevaban la iniciativa con ataques constantes inspirados por un afán de verticalidad máxima: precisos pases largos y rápidas transiciones. Pero, a pesar de ello, los croatas, por medio de Baturina, lograron empatar en el minuto 36 con un fuerte disparo desde fuera del área, demostración de la pegada y el talento que la selección croata acumula en sus filas. Reaccionaron los ingleses con una jugada a balón parado (¡cómo no!) en el minuto 42, en un córner magistralmente cabeceado por Harry Kane (vuelvo a repetir: ¡cómo no!). Cuando todo parecía indicar que los ingleses se iban a ir al descanso con ventaja en el marcador, todavía pudieron los croatas en el minuto 50 volver a sacar petróleo de una situación aparentemente inocua y Peter Musa logró un segundo empate tras un sutil pase de cabeza de Ivan Perisic. A pesar del claro dominio inglés, el final de la primera parte llegaba con tablas en el marcador, teniendo en ello especial responsabilidad la magistral actuación de Livakovic, que fue, a pesar de los cuatro goles británicos, uno de los mejores jugadores del encuentro.
Arriba, dibujo que recrea el segundo de Harry Kane, de córner, que también fue el segundo gol inglés en el Inglaterra-Croacia del Mundial 2026
Sin embargo, iba a ser difícil para Croacia revertir la tendencia del encuentro dado el despliegue físico y ofensivo que estaba realizando la selección inglesa. Sobre todo, cuando, en el minuto 2 de la segunda parte, Bellingham consiguió desequilibrar de nuevo el marcador tras rematar con eficacia una espectacular cabalgada por la banda derecha del terreno de juego. Croacia intentó empatar, presionó, peleó, creó ocasiones de peligro pero hoy la selección inglesa supo desarrollar un juego brillante y eficaz en todas sus facetas y, en el minuto 85 de partido, Rashford, tras un rápido contraataque, logró hacer el 4-2 definitivo, que acabó por exaltar al máximo los ánimos de los hinchas ingleses presentes en el Estadio Dallas, lugar de celebración del encuentro. Tras lo visto, está claro que Inglaterra ha presentado sus credenciales para obtener la mejor clasificación posible en el campeonato. Pero no hay que menospreciar, todo lo contrario, las posibilidades del combinado croata, que ha demostrado capacidad goleadora, capacidad de presión, capacidad de lucha y un abanico de talentos individuales que pueden romper un partido en cualquier momento y en las situaciones aparentemente más intrascendentes. En definitiva, los espectadores pudimos asistir a un encuentro que parecía más una eliminatoria decisiva que un partido de fase de grupos, un gran espectáculo en el que dos de las selecciones más potentes del mundo brindaron un esfuerzo digno de elogiar y una brillantez susceptible de deleitar los paladares de los aficionados al fútbol más sibaritas. Un partido para la historia y para la memoria perenne de los hinchas.
Arriba, dibujo que recrea el gol de Bellingham al principio de la segunda parte del Inglaterra-Croacia del Mundial 2026, el cual fue fundamental en el desarrollo del partido
VÍDEO CON RESUMEN DEL ENCUENTRO INGLATERRA-CROACIA EN EL MUNDIAL 2026:






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