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MUNDIAL 2026 (EPISODIO 13): EL PALCO DE GUILLE / LA MIRADA DE JOSÉ MANUEL: ESPAÑA 1 - URUGUAY 0. LA NEVERA DE BIELSA QUEDÓ CONGELADA
Publicado por
José Manuel Cruz Barragán
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1. El palco de Guille
El Grupo H dejó una de las historias más llamativas de la fase de grupos. Sobre el papel parecía un duelo entre España y Uruguay por el liderato, pero la realidad fue distinta: España terminó primera con autoridad, Cabo Verde sorprendió al clasificarse como segunda, mientras que Uruguay quedó eliminada sin ganar un solo partido.
Crítica deportiva de Uruguay 0-1 España
España ganó un partido mucho más táctico que brillante. No fue una exhibición de fútbol ofensivo, pero sí una demostración de madurez competitiva. El equipo de Luis de la Fuente supo controlar los tiempos, redujo los espacios para los centrocampistas uruguayos y aprovechó un error del veterano Fernando Muslera para marcar el único gol, obra de Álex Baena. Después defendió la ventaja con serenidad y apenas concedió ocasiones claras.
Uruguay, por el contrario, ofreció la imagen de una selección bloqueada. Marcelo Bielsa apostó por la intensidad habitual de sus equipos, pero la presión perdió eficacia con el paso de los minutos y el conjunto volvió a mostrar el mismo problema que durante todo el grupo: poca claridad en los metros finales. Futbolistas de la talla de Federico Valverde, Manuel Ugarte o Darwin Núñez nunca lograron imponer su calidad de forma continuada.
Arriba, dibujo que recrea los prolegómenos del partido España-Uruguay del Mundial 2026
Balance del Grupo H
- España (1.ª): Cumplió el objetivo sin deslumbrar. Empezó con dudas ante Cabo Verde (0-0), reaccionó con un contundente 4-0 frente a Arabia Saudí y certificó el liderato derrotando a Uruguay. Lo más positivo fue su capacidad para competir incluso cuando el juego no fue brillante.
- Cabo Verde (2.ª): La gran revelación del grupo. Un debutante que sumó tres empates y aprovechó los tropiezos de Uruguay y Arabia Saudí para escribir una página histórica.
- Uruguay (4.ª): La gran decepción. Llegaba como candidata a disputar el primer puesto y terminó última, sin victorias y con una preocupante falta de gol. Además, el torneo estuvo marcado por tensiones internas alrededor del cuerpo técnico de Bielsa.
- Arabia Saudí (3.ª): Fue un equipo competitivo y ordenado, pero le faltó pegada para convertir sus buenos momentos en victorias.
Arriba, dibujo que recrea a Rodri, Unai Simón y Cucurella mientras escuchan el himno nacional español en los prolegómenos del partido España-Uruguay en el Mundial 2026
Valoración general
España sale reforzada porque ha demostrado saber ganar incluso sin ofrecer su mejor versión, una cualidad imprescindible en un Mundial. Sin embargo, si quiere aspirar al título necesitará aumentar el ritmo de circulación y generar más ocasiones frente a rivales de mayor entidad.
Uruguay, en cambio, se marcha con muchas preguntas. La calidad individual existe, pero el equipo nunca encontró una identidad clara durante el torneo. Cuando un conjunto con jugadores de ese nivel termina último del grupo y sin triunfos, la autocrítica es inevitable. La eliminación representa uno de los mayores fracasos de la selección uruguaya en una Copa del Mundo reciente.
(Crítica realizada por Guillermo Torres Morales).
Arriba, dibujo que recrea a Lamine Yamal y a Pedri conversando instantes antes de la pausa de hidratación en el partido España-Uruguay del Mundial 2026
2. La mirada de José Manuel
En la novela La uruguaya (2016) del argentino Pedro Maireles, le decía un personaje al protagonista de la novela: "Son bravos los charrúas (...). Son mordedores... (...). Los rugbiers que se comieron a los amigos en el accidente de Los Andes, los indios que se comieron a Solís, el tiburón Suárez cuando lo mordió al italiano (...). No es casualidad. Son bravos. A vos te mordieron también". La selección de Uruguay es como se desprende de este párrafo: recia, dura, roqueña y, expresado en términos absolutamente modernos, resiliente. Solo así se explica que fuera medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 1924 en París y de 1928 en Ámsterdam (cuando en las Olimpiadas competían las selecciones absolutas) y venciera en los mundiales de 1930 y 1950 (de ahí, las cuatro estrellas que la selección charrúa luce en su camiseta) y que siempre sepa crear problemas, barullos y complicaciones difíciles de resolver. Hay que sumar a esta circunstancia que el seleccionador uruguayo es Marcelo Bielsa, el 'loco' Bielsa, lo cual generaba, de entrada, un cóctel tan indefinido como potencialmente explosivo cuya resolución era altamente incierta. Y el partido fue volátil, complicado y siempre caminando sobre un fino y arriesgado alambre, con la presencia constante de juego subterráneo.
Arriba, dibujo que recrea el gol de Álex Baena en el partido España-Uruguay del Mundial 2026
En los mundiales, habíamos jugado contra Uruguay en dos ocasiones. En Brasil 1950, el resultado fue de 2-2. En Italia 1990, el marcador fue empate a cero (con un penalty a favor de Uruguay fallado por Rubén Sosa en los instantes finales del encuentro). Por lo tanto, que hayamos sido capaces de ganar por lo mínimo a la selección charrúa en un partido agresivo y enrevesado no es un dato ni muchas veces menor. Partidos como el que hemos visto contra Uruguay es probable que veamos varios en el camino hacia una hipotética final y es positivo que forjemos el carácter de cara a encuentros que se van a decidir más por temas de voluntad y redaños que por cuestiones de sofisticaciones técnicas. Porque es verdad que Bielsa y Luis de la Fuente plantearon sendos esquemas tácticos que, prácticamente, se equilibraron en términos estrictamente deportivos. Pero la balanza dictó sentencia en el minuto 42 del primer tiempo con un disparo de Álex Baena lanzado probablemente como último recurso para concluir una jugada de ataque pero que, ante un fallo inexplicable del portero uruguayo Muslera, acabó dentro del área decidiendo finalmente el partido porque Uruguay no fue realmente capaz de crear una ocasión clara de gol, ocasión que necesitaba imperiosamente porque su derrota le dejaba fuera del mundial.
Arriba, dibujo que recrea el momento de finalización del partido España-Uruguay del Mundial 2026
Los cambios efectuados por Bielsa en el descanso y en la segunda parte denotaron con escandalosa y contundente claridad su censura y desaprobación hacia el desempeño de algunos de sus jugadores. En una sustitución absolutamente inhabitual, cambió al guardameta, sacando a Muslera y metiendo, en su lugar, a Sergio Rochet en la alineación y, casi de manera más sorprendente, sacando al jugador más reconocido del equipo, Fede Valverde, en una decisión que hacía constatar ante el público la existencia de un equipo roto y de un enfrentamiento prácticamente irresoluble entre técnico y futbolistas. No es de extrañar que el final de Uruguay fuera convulso y desquiciado, dando lugar a la expulsión de Agustín Canobbio tras una sucesión desenfrenada de faltas duras y sin sentido. El desenlace, por tanto, encierra una lógica futbolística inapelable. Uruguay, que, a pesar de Bielsa, nunca encontró el camino en este mundial, se marcha eliminada con más pena que gloria. España termina líder de su grupo y le espera un cruce benévolo sobre el papel en dieciseisavos de final. Lo hace, además, sin haber recibido un gol en toda la fase de grupos, lo cual vaticina que va a ser un rival duro de pelar en las siguientes eliminatorias. Cabo Verde consuma la gran sorpresa y pasa de ronda como segunda de grupo. Un gol más o un gol menos hubiera provocado que todo esto fuera muy diferente. Pero es siempre ese gol etéreo que nunca llegó y que viene a ser un ángel muerto en un paraíso que, probablemente, nunca hubiera podido existir. A fin de cuentas, como diría Jorge Guillén, "el mundo está bien hecho".
VÍDEO DEL RESUMEN DEL PARTIDO ESPAÑA-URUGUAY DEL MUNDIAL 2026:
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