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MUNDIAL 2026 (EPISODIO 11): LA MIRADA DE JOSÉ MANUEL: BRASIL 3 - ESCOCIA 0, LA TRADICIÓN BONITA FRENTE A LA TRADICIÓN ROCOSA
Publicado por
José Manuel Cruz Barragán
el
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En los mundiales, cada vez es más frecuente que nos encontremos con selecciones de fútbol que nunca han estado presentes en el panorama internacional y que, de repente, para nuestra sorpresa, empiezan a jugar de igual a igual con las naciones tradicionales del balompié, plenamente arraigadas y consolidadas. Marruecos es el ejemplo más reciente. Sin embargo, ahí siguen también en diversas circunstancias y coyunturas los equipos de siempre, los que llevan más de un siglo compitiendo en los torneos más importantes y que, en algunos casos, intentan reverdecer los laureles que están acostumbrados a recibir y, en otros, los laureles que, pese a su larga trayectoria, nunca han recibido. En el primer caso, se encuentra Brasil, un país con cinco mundiales en su haber (1958, 1962, 1970, 1994 y 2002) y que, desde su último triunfo, no ha llegado ni tan siquiera a una final y que, además, tuvo que sufrir en el torneo que organizó como anfitrión en 2014 una humillante derrota en semifinales por 7-1 frente a Alemania, la vencedora final del campeonato. En el segundo caso, está Escocia, que no cuenta en su palmarés con ninguna actuación destacada ni en Mundiales, ni en Eurocopas ni en UEFA Nations League. Cuando intentamos averiguar cuándo empezaron a jugar estas selecciones, las fechas provocan vértigo. Escocia es, junto a Inglaterra, la selección más antigua del mundo ya que el primer partido internacional de la historia del fútbol se jugó entre ambas escuadras el 30 de noviembre de 1872 en Partick (Escocia) con un resultado final de 0-0. El primer partido de la historia de la selección brasileña se jugó el 21 de julio de 1914 en Río de Janeiro en un encuentro contra el equipo inglés del Exeter F. C., al que venció con un marcador de 2-0. Es decir, la selección brasileña tiene 112 años de historia y la escocesa nada más y nada menos que 154.
Arriba, dibujo que recrea a la gran figura de Brasil, Vinicius Jr., mientras canta el himno de su país en el partido Brasil-Escocia del Mundial 2026
Ambas selecciones no se diferencian únicamente por el palmarés sino por sus estilos de juego respectivos. Brasil ha sido siempre considerada la adalid del jogo bonito, algo que tiene una raíz histórica y que sus aficionados defienden contra viento y marea. No fueron seleccionadores populares ni Carlos Alberto Parreira (a pesar de su triunfo en el Mundial 1994), ni Luis Felipe Scolari (a pesar de su triunfo en el Mundial 2002) ni, mucho menos, Dunga (cuyo fracaso en el Mundial 2010, en el que solo llegó a cuartos de final, no fue compensado por sus triunfos en la Copa América 2007 y en la Copa Confederaciones 2009) porque intentaron imbuir al equipo nacional de las características de presión, lucha y esfuerzo físico provenientes del fútbol europeo. El gran problema que los sucesivos seleccionadores han tenido es que su empeño y sus esfuerzos no han estado asociados a los viejos triunfos del equipo, por lo que los hinchas brasileños no dejarán de preguntarse: ¿merece la pena perder nuestra identidad sin conseguir absolutamente nada a cambio? Para este Mundial, por primera vez Brasil es dirigida por un entrenador europeo, y no un entrenador cualquiera, sino Carlo Ancelotti, uno de los preparadores más laureados del continente. ¿Logrará Ancelotti encontrar el equilibrio y, por supuesto, los triunfos que siempre se les exige a Brasil? Lo veremos conforme el campeonato se desarrolle.
Abajo, dibujo que recrea el primer gol de Vinicius en el partido Brasil-Escocia del Mundial 2026
Escocia está en un trance parecido. La selección caledonia (Caledonia fue el antiguo nombre latino de Escocia) parecería que ha querido preservar durante décadas la que se suponía que era la esencia de los equipos británicos: esfuerzo físico constante, verticalidad directa sin que el juego pasara por la línea media, presión permanente. choques continuos, importancia de las jugadas a balón parada y de los remates de cabeza... Cuando hacía muchos años que en la Premier League inglesa ya no se jugaba así, en Escocia conservaban esos rasgos fundamentales en su juego. Steve Clarke, que es seleccionador escocés desde 2019, lleva desde entonces queriendo cambiar el estilo de juego del equipo. Quiere posesión y toque y el balón es jugado desde la propia meta por el portero que se lo pasa a los centrales al modo como Guardiola quiere que sus equipos jueguen. El problema, en este caso (como en muchos otros casos similares por todo el orbe de escuadras que quieren emular al F.C. Barcelona de Xavi, Iniesta, Puyol, Piqué, Busquets, Pedro, Villa y Messi) se puede sintetizar en otra pregunta que más de un aficionado podría hacerse: ¿tiene Escocia jugadores para imitar el juego de tiki-taka del Barça y de la selección española en sus tiempos gloriosos? Lo que ha sucedido hoy con el partido contra Brasil, alimenta las dudas más básicas y esenciales.
Abajo, dibujo que recrea el segundo gol de Vinicius en el partido Brasil-Escocia del Mundial 2026
El partido que ha jugado Brasil contra Escocia y que ha terminado con victoria de 3-0 de la canarinha y que le ha servido para confirmar el primer puesto del grupo C (Escocia ha terminado tercera y está a la expectativa de quedar entre los ocho mejores terceros o no para pasar a la siguiente fase) se puede resumir de forma muy sencilla: después de que Escocia se pegara un tiro en su propio pie en el minuto siete del encuentro cuando los pases entre portero y centrales (con el mediocentro bastante alejado de los defensas) llevaron a un fallo calamitoso que fue aprovechado de forma letal por Vinicius, el resto del tiempo reglamentario fue un intento infructuoso de la selección británica por hacer daño de alguna manera al equipo sudamericano y la continuación de sus fallos, que supusieron ampliar la ventaja brasileña hasta el 3-0 final. No se puede decir que la canarinha se tuviera que emplear a fondo. Bastó la presión de los delanteros a los centrales escoceses para que el adversario se deshiciera en las ocasiones justas para hacer imposible cualquier remontada o aproximación en el marcador. El juego de toque no le ha servido para nada a Escocia y, en las ocasiones en las que antes sabía crear peligro (saques de banda, faltas y saques de esquina), ahora se muestra completamente inocua. ¿Tiene sentido, entonces, la estrategia de cambiar el estilo de juego si se pierden las antiguas virtudes, no surgen las nuevas y los viejos defectos no se corrigen?
Arriba, dibujo que recrea el tercer gol de Brasil, marcado por Matheus Cunha
He buscado en Wikipedia las estadísticas de Steve Clarke, seleccionador escocés, como entrenador. En la temporada 2012-2013, fue entrenador del equipo inglés del West Bromwich Albion. Jugó 60 partidos oficiales, ganando 19, empatando 15 y perdiendo 26. Es decir, su porcentaje de victorias fue del 40%. En la temporada 2014-2015, con el Reading, también inglés, en 53 partidos, consiguió 19 victorias, 14 empates y 20 derrotas, lo cual implica un porcentaje de victorias del 44,66%. Con el Kilmarnock escocés, entre 2017 y 2019, en 79 partidos, logró 40 victorias, 22 empates y 17 derrotas, por lo que el porcentaje de triunfos fue del 59,91%. Finalmente, con Escocia, en 80 partidos, lleva 36 victorias, 16 empates y 28 derrotas, es decir, un porcentaje de partidos ganados del 51,67%. A lo largo de toda su carrera, el porcentaje de victorias global fue del 49,94%. Con esas cifras, ¿podemos afirmar sin tener una mínima duda que el camino de Steve Clarke es el que puede llevar a buen puerto al equipo escocés?¿Se puede cambiar la identidad de un equipo prescindiendo de la identidad previa, de la identidad consolidada durante décadas, del equipo? Y dando un paso más en nuestro argumento: lo que es aplicable a Escocia, ¿no sería también aplicable a Brasil? Quizás, no haya entrenador más adecuado para llevar a cabo el proceso que Carlo Ancelotti quien, por otro lado, solo lleva en el cargo desde el 12 de mayo de 2025, es decir, poco más de un año. Hasta ahora, Brasil no ha brillado en exceso e, insisto, hoy ha ganado más por deméritos de su rival que por méritos propios. Pero en los mundiales solo podemos tener ideas claras cuando llegan los cuartos de final. Entonces, veremos si Brasil ha llegado a ellos y cómo ha llegado. Escocia, mucho me temo que caerá antes. Ambas selecciones están en sendas de transformación pero los trayectos de una y otra transitan, por lo que dicen los números e insinúan las percepciones, por territorios completamente diferentes.
Arriba, dibujo que recrea a la selección de Escocia momentos antes de su partido contra Brasil
VÍDEO RESUMEN DEL PARTIDO BRASIL-ESCOCIA EN EL MUNDIAL 2026:





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