"LAS PALABRAS DEL DESCONOCIDO", NUEVA NOVELA DE JOSÉ MANUEL CRUZ

"LA DESTILERÍA" DE MÁLAGA: TEMPLO DEL COCKTAIL, ENCRUCIJADA DE EXPERIENCIAS

 



En este año 2026, se cumplen treinta años de la publicación de una obra que era (y es) un cruce de experiencias y predilecciones. Se trata de Beber de cine de José Luis Garci, un libro cuya primera edición data de 1996 y que habla de cocktails  y de cines, un libro en el que cada cocktail queda asociado a la escena de una película y en el que el primer ganador de un Oscar para él séptimo arte de nuestro país despliega su sempiterna melancolía, su amor por los fotogramas y las historias que los mismos encierran y sus ganas de disfrutar de los pequeños placeres de la vida, vengan estos de las películas, del fútbol o de las bebidas. Coincidiendo con este trigésimo aniversario, un amigo, el periodista malagueño Guillermo Torres Morales, me comentó que un establecimiento de Málaga que yo conocía, La Destileríaiba a celebrar el domingo 26 de abril a las ocho de la tarde una experiencia única, denominada Sarao, en la que varios cocktails del local (la que es su gran especialidad) iban a ser servidos con un plato que tuviera el mismo carácter y personalidad que el cocktail al cual acompañaba. No se trataba, era importante comprender esto, de una labor de maridaje sino de encontrar un plato que representara al cocktail, de modo que ambos fueran intercambiables por las sensaciones generadas o por el concepto por el que ambos fueron diseñados y preparados. Me parecía que era una propuesta tan paralela a la que representaba para el lector el libro cuyo trigésimo aniversario celebrábamos, que no pude resistirme a la invitación y acudir al evento para transmitírsela a los lectores de la revista, en nuestro afán de hacer honor a su nombre (La dimensión súbita), y llevarles siempre enfoques imprevistos temas inesperados.

 

Entrada de La Destilería en la calle Beatas de Málaga

 

La Destilería se ubica en el número 1 de la calle Beatas de Málaga, una vía estrecha y peatonal del centro de Málaga pero que se encuentra apartada de las calles más conocidas y emblemáticas de la ciudad. O abandonas la calle Granada (que une la Plaza de la Merced con el entorno de la Catedral y la calle Larios) para meterte por un pasaje que no puedes imaginar todo el hervidero que encierra o, por el otro extremo, buscas por la Plaza del Teatro el acceso a la misma, que se abre con relativas modestia y discreción. La calle Beatas es una calle a la que se llega porque se desea pasar por ella y, probablemente por este motivo, el recorrerla es encontrar lugares diversos, variopintos y todos ellos plenos de personalidad. Hay muchos pubs y discotecas pero también vamos a hallar en ella el Museo Interactivo de la Música o la Librería Rayuela (en su día, también estuvo la sede de la Alianza Francesa). La Destilería se encuentra al final de la calle (si se accede desde calle Granada) o al principio (si entras por la Plaza del Teatro) y es un auténtico templo del cocktail. Allí te atenderán Dario, Carlota y Yannick, que no solo te servirán lo que pidas, sino que, siempre con una sonrisa, te preguntarán con habilidad y sutileza para averiguar cuál es el cocktail más acorde con  tu carácter y tus preferencias y, una vez servido, te explicarán cómo ha sido hecho, cuáles han sido sus componentes, cuáles son los efectos de utilizarlos y acabarás recibiendo una pequeña lección sobre un mundo que es fascinante y está, además, envuelto por una aureola de prestigio y admiración. Cuando llego, pregunto a Dario precisamente por este hecho: ¿qué tiene el mundo del cocktail que parece estar rodeado de un aura que si no es religiosa sí es, como mínimo, ritual? Y su respuesta no deja lugar a la duda: "El cocktail es un medio que nos ayuda a comunicar la hospitalidad y sirve siempre al hedonismo del huésped". El cocktail es una bebida que siempre va a tener una conversación de por medio, que va a llevar asociada inevitablemente una historia y un momento y que utiliza como catalizador básico el sabor o, más bien, un torrente de sabores que se desplegarán en el paladar según ha dispuesto el hacedor del cocktail, que se convierte así en una especie de mago o alquimista  que maneja componentes diversos, inesperados y, en ocasiones, de solo aparente irresoluble incompatibilidad. 

 

El equipo de La Destilería (Darío, Carlota y Yannick) y Camilo Rojas

 

Pero, en el caso de la experiencia Sarao organizada por La Destilería, hay que hablar del componente gastronómico. Y, para llevarlo a cabo, en esta primera entrega del evento se ha contado con Camilo Rojaschef en el restaurante Los Patios de Beatas, que, como su propio nombre indica, está en la misma calle que La Destilería, algo más arriba, en el número 43, y que es ejemplo de esta vitalidad diversa e inesperada que tiene esta vía y que ya hemos comentado con anterioridad. Y cuando Camilo te va explicando, plato por plato, por qué lo ha preparado para cada uno de los cocktails seleccionados y te das cuenta que la combinación no puede ser más ajustada y equilibrada y de que, si plato y cocktail  que nos sirven son prácticamente hermanos de familia, al mismo tiempo Camilo es el partenaire perfecto y paralelo al equipo de La Destilería ya que demuestra la misma pasión por su trabajo y el interés de que el cliente no solo sepa lo que va a tomar sino que sepa hasta el detalle los motivos de la receta preparada. En una ciudad en la que la masificación turística (como en cualquier ciudad que se dé ese mismo fenómeno) tiende a la estandarización rutinaria de los productos y al trato impersonal al cliente, el encontrarte con un grupo de personas que te hacen sentir el centro de atención del establecimiento es algo que se agradece, que te resulta hondamente gratificante y que te invita a volver a un lugar en el que va a ser algo más que un número, un ticket y un visitante de piso y que vas a ser atendido en consonancia con ello.

 

Cuatro de las parejas de cocktail y plato que pudimos probar en La Destilería el pasado domingo 26 de abril 

 

Las cinco parejas de cocktail y plato que Dario, Carlota, Yannick y Camilo nos sirven fueron otras tantas duplas ideales tanto según nos fue explicado como según los fuimos probando. Empezamos nuestro viaje por México con el cocktail Circo Loco (una variante del Margarita) y, claro está, un taco denominado Taco Pastor. Siguió el Butter (con el whisky como componente más destacado) acompañado del Brioche Rock and Roll. El In Da Club (de ginebra) se asoció con una gilda de salmón (también a la ginebra). Continuamos con un cruce entre Italia y el Caribe con el cocktail Welcome to Jamrock y un plato llamado Jerk Chiken con texturas de pollo con especias jamaicanas e influencias venezolanas. Terminamos con el Goat (de vodka) con un postre final llamado Panipuri de Payoyo, Me sorprendieron muchas cosas. En primer lugar, la enorme complejidad de elaboración de cada uno de las bebidas, una auténtica obra de orfebrería que puede llegar a durar varios días y que convierte cada uno de los combinados en piezas de precisión matemática y prácticamente artística. Por otro, el uso de muchos componentes de carácter local, como vinos de Málaga y Jerez o de queso payoyo (en el panipuri), que proporcionan sabores únicos a las distintas propuestas de la carta. Y, por último, la gran imaginación de Camilo Rojas para encontrar el correlato gastronómico exacto a cada uno de los cocktails, conformando cada uno de los productos un auténtico viaje por el mundo y un cruce de sabores, texturas y, sobre todo, de culturas, de modo que a lo largo de las dos horas de evento más de un continente fue visitado por nuestro paladar. La intención de La Destilera es organizar el Sarao una vez al mes y no me cabe duda de que, quien vaya una vez a probar la experiencia, tendrá muchas posibilidades de repetir porque es asistir a un evento que se sale del canon de lo rutinario y nos hace trasladarnos con nuestra imaginación por geografías diversas gracias a una mezcla insuperable de sabores, texturas y, sobre todo, de talentos.

Cuenta de Instagram de La Destilería: https://www.instagram.com/ladestileriamalaga/

Cuenta de Instagram de Camilo Rojas: https://www.instagram.com/rojaschef2/

Cuenta de Instagram de Los Patios de Beatas: https://www.instagram.com/lospatiosdebeatas/ 

 

Post Scriptum: Estando en La Destilería, y siendo el 30º aniversario de Beber de cine de José Luis Garci, no pude menos que preguntar a Dario sobre el famoso cocktail de James Bond y si tenía sentido la especificación que el agente 007 sobre que se lo sirvieran "agitado pero no revuelto". Me explica que se trata de una variante del Dry Martini, el Vesper Martini y que el sabor del mismo depende del nivel de frío y del grado de dilución. Tal como lo pide James Bond, proporciona un saber más accesible al paladar y, por lo tanto, produce menor "sensación de choque" que con formas de preparación alternativas. El reclamar un cocktail, digamos, más "suave" parecería entrar en contradicción con el carácter del personaje pero me explica un motivo que la leyenda aporta para justificar un cocktail preparado de esa forma: al no estar los componentes tan mezclados, es más fácil detectar si se ha vertido en él algún tipo de sustancia narcótica, tóxica o venenosa. Es decir, el agente 007 lo pide de ese modo por pura profesionalidad y porque sabe todos los riesgos que se puede encontrar en su trabajo. Como habíamos dicho, y aquí queda demostrado, cada cocktail encierra un relato tan fascinante como la propia bebida.

 

Arriba, José Manuel Cruz, director de La dimensión súbita (segundo por la izquierda), con Dario (primero por la izquierda), Carlota (centro) y Yannick (primero por la derecha), los tres miembros del equipo de La Destilería y Camilo Rojas (segundo por la derecha), chef del restaurante Los Patios de Beatas.

 

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