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Publicado por
José Manuel Cruz Barragán
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El pasado jueves 16 de abril, se proyectó en el Cine Albéniz de Málaga el documental de producción británica Encuentro con el Buda (Meeting the Buddha) realizado por la directora húngara Màrta Gyorgy-Kessler, quien ya en 2014 codirigió junto a Adam Penny Hannah: Buddishm's Untold Journey, que es un claro precedente (y hasta precuela) del film que ahora nos presenta. La proyección en el Cine Albéniz de Málaga se inscribe en una gira mundial de la película que, en el caso español, ha llevado a otras dos proyecciones en Madrid y Barcelona, respectivamente, siendo la de Málaga la última de las proyecciones en nuestro país. Encuentro con el Buda narra el encuentro y convivencia a lo largo de un extenso período de tiempo de dos trayectorias personales que, en principio, estarían destinadas a no coincidir jamás. En primer lugar, la del XVI Karmapa (1923-1981), máxima autoridad espiritual de la tradición Kangyu del budismo (una de las cuatro tradiciones principales de dicha religión junto a la Theravada, la Mahayana y la Vajrayana), el cual, tras la invasión del Tibet por parte de China en 1950, ha de trasladarse con todos sus seguidores a Bután e India para poder continuar con sus enseñanzas. En segundo lugar, la del matrimonio danés formado por Ole y Hanna Nydahl, quienes, provenientes del mundo hippie y de la contracultura, tras un viaje a Nepal, conectan completamente con los postulados del budismo y no solo se convierten en discípulos del Karmapa sino que juegan un papel fundamental en la expansión del budismo por el continente europeo, incluidos países de Europa del Este como Rusia o Polonia. En resumen, Meeting the Buddha nos relata unas fascinante aventura que cubre varias décadas desde los años 70 y que, además de darnos a conocer la realidad de una religión que en Europa solo es conocida de forma superficial, nos ayuda a comprender una problemática esencial de nuestros países y que explica muchos de los fenómenos que están teniendo lugar en ellos y que son incomprensibles si no atendemos a su raíz esencial y fundamental.
Una de las escenas de Encuentro con el Buda
A lo largo de sus dos horas y media de metraje, Encuentro con el Buda maneja con buen pulso diversos formatos visuales (animación, fotos animadas, material de archivo, entrevistas...), teniendo especial interés cinematográfico las imágenes que muestran la invasión del ejército chino y la ocupación del Tibet por parte de las tropas enviadas por Pekín y los usos, costumbres y ceremonias propios de los monasterios y centros espirituales budistas. Desde el punto de vista narrativo, el documental realiza un minucioso y exhaustivo recorrido por las tramas argumentales expuestas en el párrafo anterior, intercalando las opiniones y puntos de vista de sus protagonistas filmadas en diversos momentos temporales. Tan amplio examen de la historia permite extraer numerosas lecturas e interpretaciones posibles y efectuar multitud de análisis todos ellos válidos. Yo me voy a centrar en un aspecto que me parece relevante no a la hora de explicar el improbable encuentro entre un líder espiritual budista y un matrimonio europeo proveniente del mundo hippie y el universo de la contracultura sino también, en un nivel más profundo, de comprender la crisis por la que los postulados materialistas ha atravesado y están atravesando en Occidente. Lo resumió a la perfección Miguel de Unamuno en una carta que el 30 de octubre de 1897 dirigió al poeta y político vizcaíno Juan Arzadun. En ella, escribió: "Del seno mismo del problema social resuelto (¿se resolverá alguna vez?) surgirá el religioso: ¿La vida merece la pena de ser vivida?". Que Unamuno haya sabido expresar de manera tan sintética como contundente la que será la gran preocupación de la filosofía occidental (de modo ya abierto y explícito desde Nietzsche, primero, y desde el existencialismo de Heidegger y Sartre, después) y de muchos movimientos sociales de Europa y América a lo largo del siglo XX (el ecologismo, por poner un ejemplo entre muchos posibles, es incomprensible sin tener en mente la pregunta unamuniana) habla de una mente poderosamente intuitiva y certera que supo entrever qué era lo que se avecinaba cuando ello era, en gran medida, impensable. Uno de los aspectos que refleja Encuentro con el Buda es cómo la crisis del materialismo en Occidente llevó a algunos a buscar respuestas en geografías extrañas y países alejados. En Oriente, creyeron encontrar la solución a todas sus dudas e inquietudes.
Una de las imágenes de Encuentro con el Buda en la que vemos al XVI Karmapa, líder espiritual del budismo
El matrimonio formado por Ole y Hannah Nydahl (primero, por separado, después, como pareja) intentarán, a finales de los 60 y principios de los 70 del pasado siglo, encontrar salida a su insatisfacción respecto a las formas de vida dominantes en Occidente con los postulados de la contracultura que explotó en Estados Unidos y Europa durante esa época. De hecho, sus primeros viajes a Extremo Oriente tenían por objeto la compra de hachís para su venta en el entorno personal (en su libro Cuando el pájaro de hierro vuela, de carácter autobiográfico, Ole Nydahl describe los efectos devastadores que el consumo de drogas provocó entre sus conocidos y afirma que su experiencia le sirvió para desaconsejar dicho consumo en cualquier tipo de circunstancia imaginable). Antes de entrar en la cárcel, tanto Ole como Hannah, al ser detenidos por la policía danesa en uno de esos trayectos, el matrimonio conocerá en Nepal a un lama, Chechoo Rimpoché, que cambiará sus vidas y les hará creer en el budismo como doctrina que puede darles la justificación que sus vidas necesitan y la explicación de la realidad, que no radicaría en la realidad material sino en niveles dimensionales espirituales y trascendentales. Cuando terminen encontrándose con el XVI Karmapa, este demostrará su perspicacia al encomendarles la labor de lograr la expansión del budismo en Occidente, lo cual demuestra su conocimiento del hecho de las inquietudes que agitan a las sociedades europeas y americanas y la oportunidad, por tanto, del budismo de arraigan en territorios ajenos y lejanos a su lugar de origen.
Una de las muchas entrevistas que se realizan en Encuentro con el Buda
Hay una frase de Ole Nydahl que resume buena parte de lo que la película nos cuenta y que, al mismo tiempo, es un indicador de cómo se articula el hecho religioso (no solo el budismo) en el último cuarto de siglo XX y lo que llevamos de siglo XXI. Viene a decir algo así como: "El discípulo tiene que poder recurrir a su maestro y que el maestro siempre sea lo mismo". No es solo la necesidad de un núcleo estable de creencias, de un ancla conceptual inamovible e inquebrantable que proporcione seguridad y certeza, sino que es ineludible que ese núcleo se transmita a través de un liderazgo espiritual fuerte y poderoso, a través de un carisma capaz de generar una legión de seguidores que se convierta en comunidad unida por fuertes lazos doctrinales y emocionales. La historia de las religiones en el último medio siglo es la historia de los grandes líderes religiosos: Juan Pablo II, la madre Teresa de Calcuta, el ayatolá Jomeini, Osho, el Dalai Lama, el Karmapa o los predicadores evangélicos estadounidenses. La fe en la religión sería el correlato de la desconfianza hacia los políticos y las élites dirigentes dominantes que han perdido a marchas forzadas su credibilidad entre la población. Las personas necesitan algo en lo que creer y, frente a la política, la religión es el lugar donde han decidido encontrarlo. En el materialismo sin matices, por contra, muchos no esperan hallar nada que dé respuesta a sus angustias, frustraciones e insatisfacciones. Ese es, ni más ni menos, que el resumen de una de las grandes tendencias de nuestras sociedades en las últimas décadas y Encuentro con el Buda lo refleja perfectamente. Una serie como The Chosen y una película como la española Los domingos de Alauda Ruiz de Azúa también la abordan. Si somos capaces de ver estos tres títulos en perspectiva, nos daremos cuenta que todos ellos giran en torno a un vacío que necesita ser colmado imperiosamente de alguna manera. Y las consecuencias de ese vacío las estamos viendo de manera cada vez más patente con una serie de fenómenos que vuelven a poner la religión y la espiritualidad en el centro de la vida de muchas personas. El tiempo dirá hasta donde llegará y a dónde nos llevará esta dinámica social.
Imagen del XVI Karmapa en Encuentro con el Buda
Hemos tenido la oportunidad de hablar con la directora de Encuentro con el Buda, Màrta György-Kessler, que nos ha comentado múltiples detalles sobre su documental.
CONVERSACIÓN CON MARTA GYÖRGY-KESSLER (Spotify)
CONVERSACIÓN CON MARTA GYÖRGY-KESSLER (iVoox)





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