"LAS PALABRAS DEL DESCONOCIDO", NUEVA NOVELA DE JOSÉ MANUEL CRUZ

27º BAFICI 2026: "MUJERES DE TANDIL" DE GONZALO GARCÍA-PELAYO

 

En La dimensión súbita, este fin de semana vamos a hacer una breve incursión en la 27ª edición del BAFICI - Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires 2026 y vamos a comentar dos películas presentadas por el director español Gonzalo García-Pelayo, del cual he tenido la oportunidad de escribir dos obras monográficas: Gonzalo García-Pelayo. Rodar viviendo (2023, Serie Gong), la cual fue nominada en los Premios Asecan de ese año en la categoría de Mejor Libro de Cine, y que abarcaba desde el primer film del realizador, Manuela (1976), hasta los títulos que integraban la serie de El año de las 10 + 1 películas, filmadas a caballo entre 2021 y 2022, y Gonzalo García-Pelayo. Seguir rodando, seguir viviendo (2025, Amazon), la cual analizaba los diez títulos que integraban la serie Otro año, diez más, filmados entre 2023 y 2024 en Argentina, Camboya y Vietnam. Gonzalo García-Pelayo ha continuado rodando en Argentina y de su nueva serie, Terceras dddiez, ya ha realizado seis films (PedidosYa, Felicidad suplente, Cantar desnuda, Deseaba llamarla SUMISIÓN pero con el sexo nunca sé bien lo que quiero y las dos entregas que han sido proyectadas en la edición del BAFICI de este año, Mujeres de Tandil 1 (Niñas 3) y Sin música). Como ya comentamos en su día, todas las películas del autor pueden verse sin coste en su plataforma cinepelayo.com. En este artículo, vamos a hablar de Mujeres de Tandil y, en el siguiente, comentaremos Sin música, que en breve suponemos que también estarán accesibles en dicho enlace.


Arriba, dibujo que recrea una de las escenas de Mujeres de Tandil 1 (Niñas 3)

 

Los primeros momentos de Mujeres de Tandil nos hacen recordar por sus características films anteriores del director. Así, el formato de entrevistas ya pudimos verlo en Vivir en Sevilla (1978) (bien como casting, como el realizado a Ana Bernal, protagonista de la película, recientemente fallecida, al comienzo de la misma, bien como petición de opinión sobre el devenir de la historia –tal como Ingmar Bergman realizara con los propios actores de Pasión (1969)– a una de las maquilladoras y al cantautor Benito Moreno, creador de la canción con que se abría el film), en Alegrías de Cádiz (2013) (realizadas a las actrices que, todas ella a la vez, encarnarían al personaje femenino principal de la película, Pepa, que representaba al mismo tiempo el alma y la idiosincrasia de Cádiz y de la mujer gaditana), en Así se rodó Carne Quebrada (2022) y en Alma quebrada (2022). Asimismo, la filmación "espontánea" de las conversaciones en el seno de un grupo de personajes, ya fue un formato que vimos, al menos, en Niñas (2014), en Niñas 2 (2016), en Mujeres heridas (2016), en Chicas en Kerala (2022), en Diario tamil (2022) en Bruna (2023) y en IV hombres (2024) (incluso también está presente en el episodio Tres caminos al Rocío que Gonzalo dirigiera para el docudrama serial Vivir cada día de Televisión Española en 1986). Sin embargo, lo que más sorprende de Mujeres de Tandil (y acaba convirtiéndose en clave explicativa de la propia película) es que dichos dos formatos van subvirtiéndose, retorciéndose, autosaboteándose para descolocar continuamente al espectador y que este tenga que reubicarse constantemente en relación al film que está contemplando. Si, al principio, creemos estar viendo un documental, posteriormente descubrimos que quizás se trate de una ficción (o conjunto de ficciones) con forma de documental para, al final, decidir que quizás sea un documental sobre el rodaje de una película de ficción con forma de documental... Un juego de matryoshkas que no es arbitrario sino la metáfora perfecta de lo que la juventud es y de lo que la juventud significa y, sobre todo, porque es como el director la contempla y como el director quiere representarla.

 

Arriba, dibujos que retratan a cuatro de las mujeres que aparecen en Mujeres de Tandil


El premio Nobel guatemalteco Miguel Ángel Asturias manifestó en una ocasión, refiriéndose a toda la literatura iberoamericana, que "tal vez sería más propio llamar a nuestra literatura, en vez de literatura comprometida, literatura invadida, es decir, «invadida» por la vida". Es una definición que también se ajustaría a la perfección al cine de Gonzalo García-Pelayo que, teniendo siempre una intensa preocupación formal, no se pone nunca al servicio de la forma sino que se entrega, en primer lugar, a la vida para que sea esta la que dicte cómo la forma ha de ser. El autor, siempre fascinado por los tiempos de la juventud, por las épocas en las que la juventud logra imponer sus ansias de cambio y transformación y por los puntos de vista nuevos y renovados que la juventud aporta, decide entregarse a la corriente que la juventud retratada en la película pone en marcha y, en vez de optar por un formato cerrado establecido desde el primer momento (algo que iría acorde con su tendencia creciente a la depuración estilística), deja que el formato sea traicionado continuamente en consonancia con el propio tema del film. Si la juventud es experimentación, búsqueda y exploración, ¿no es lo coherente que el propio formato de la película se autoexplore a sí mismo en búsqueda de vías y caminos alternativos? Empiezan saliendo chicas jóvenes, después salen sus novios y amigos, sale la propia entrevistadora en pantalla, se descubre el trucaje que la película esconde, empiezan a aparecer mujeres de mayor edad (para contrastar el presente y el pasado, lo que se quiere que sea con lo que fue y no ha de volver)... El formato es abierto porque la juventud es un tiempo de identidades aún abiertas y de potencialidades que han de decidir hacia dónde deben dirigirse y, para lograr una estructura formal coherente, la película tiene que ser un haz de posibilidades latentes todas ellas prestas a materializarse en una dirección concreta pero sin que aún esté la decisión definitivamente tomada. Mujeres de Tandil no pretende hablar de la juventud, Mujeres de Tandil pretende ser la juventud misma, con toda su indefinición y todos sus anhelos tan ilusionantes como todavía imprecisos.


Arriba, dibujo que recrea uno de los momentos iniciales de Mujeres de Tandil

 

Al principio y al final de Mujeres de Tandil, las jóvenes pasean por un parque donde domina la imponente escultura de un dinosaurio. ¿Qué significa el dinosaurio? En consonancia con todo lo dicho, puede significar todo aquello que queramos que signifique, no lo concibamos como un símbolo cerrado y estricto, del mismo modo que ocurre con el Unicornio azul de Silvio Rodríguez (cuyo tema Ojalá, producido por Gonzalo García-Pelayo, suena en la película), que tiene tantas lecturas como oyentes tiene la canción. Pero creo ver en ese grupo de chicas jóvenes paseando hacia no se sabe dónde un paralelismo claro con el grupo también de jóvenes que camina hacia un futuro incierto que aparece al final de Roma, ciudad abierta (1945) de Roberto Rossellini, una de las muchas referencias que se citan con frecuencia en el cine de Gonzalo García-Pelayo. No es solo un homenaje a uno de sus maestros, es toda una declaración de intenciones en relación a las mujeres que aparecen en la película: la juventud es ese momento mágico en el que la vida está por hacer y todo puede ser reconfigurado de manera milagrosa. Quizás, el porvenir ofrezca claroscuros. Pero el brillo y la energía que retrata Mujeres de Tandil se puede describir como el poeta británico William Wordsworth expresaba en su Oda la inmortalidad (la cual aparecía en la película Esplendor en la hierba –1961– de Elia Kazan): "Aunque nada pueda hacer / volver la hora del esplendor en la hierba, / de la gloria en las flores, / no debemos afligirnos / porque la belleza subsiste siempre en el recuerdo". Gonzalo García-Pelayo sabe conmovernos con el retrato de esa belleza que, sin ser consciente de ella misma, es promesa sin aval y expectativa sin garantía, colosal chorro de fuerza que, en Mujeres de Tandil, es afán que aún desconoce su posibilidad de fin y consumación. El camino se inicia y las ilusiones que en él se concentran merecen una mirada tan atenta, lúcida y admirada como la que Mujeres de Tandil ofrece al espectador y que se presenta tan libre de prejuicios como plena de optimismo y esperanza.


Arriba, dibujo que recrea uno de las escenas de Mujeres de Tandil




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