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Publicado por
José Manuel Cruz Barragán
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Si intentamos encontrar un hilo conductor de las películas de la quinta y sexta jornadas del 29º Festival de Málaga, el mismo podría ser la búsqueda de la identidad propia y la lucha por conquistarla una vez que ha sido identificada y definida. A fin de cuentas, parece ser uno de los grandes temas sociológicos de nuestra época, por lo que no es de extrañar que el cine se haga eco de él.
SECCIÓN OFICIAL A CONCURSO
Mala bestia Bàrbara Farré
Posiblemente, Mala bestia sea la película más confusa y apagada de todas las que hemos visto hasta la fecha. A su directora, Bárbara Farré, la conocimos en el Festival de Málaga del año 2017, cuando, en la Sección Oficial de Cortometrajes, presentó La última virgen, el cual sorprendió por su cáustico y descarnado tono realista. Ahora, en cambio, apuesta por una historia situada en el ámbito del fantastique, con la casi debutante María Schwinning de protagonista (con anterioridad, solo había aparecido en la producción de 2025 El mal de Juanma Bajo Ulloa) secundada por los veteranos Iria del Río y Roger Casamajor. Parece ser que María Schwinning da vida a una niña a punto de pasar a la pubertad que está en un orfanato. Decimos "parece ser" porque no es algo que quede claro en la trama. Tiene miedo de que, al haber compañeros de menor edad, nadie quiera adoptarla. Sin embargo, parece apañárselas para que la pareja formada por Iria del Río y Roger Casamajor pasen a ser sus padres. A continuación, llega a tener miedo (esto sí que no parece ofrecer dudas) de que el bebé que va a tener su madre adoptiva la desplace. También se habla a lo largo del film de una bestia encerrada en una cueva y aparecen unos niños asalvajados en el bosque que no se sabe muy bien qué es lo que pintan. La película avanza a un ritmo lento (si tuviese un ritmo ágil, el metraje no llegaría a la hora: cabe preguntarse, entonces, si realmente existe una historia consistente en el film) y solo la protagonista tiene un perfil de personaje mínimamente consistente mientras que sus padres adoptivos son caracterizaciones desdibujadas que no expresan prácticamente nada. En resumen, no nos enteramos de mucho y, aunque la película tiene un gran empeño por crear una atmósfera permanente de inquietud, el espectador concluye su visionado más o menos como empezó sin que la película le haya aportado demasiado.
El equipo de Mala bestia presentando la película en el 29º Festival de Málaga
Iván & Hadoun de Ian de la Rosa
Iván & Hadoum es, posiblemente, una de las dos películas que reúnen las mejores condiciones hasta el momento para logar la Biznaga de Oro a la Mejor Película Española del certamen (a continuación, comentaremos la segunda). Viene de obtener un premio del Festival de Berlín, narra la relación entre un hombre transexual (es decir, alguien que nació como mujer y que ha hecho la transición de género) y una chica musulmana en los campos de plástico de Almería. Él (Iván) es uno de los encargados de una importante exportadora de los productos hortofrutícolas de la provincia y ella (Hadoum), una de las trabajadoras de la empresa. Su relación sentimental se verá presionada por ambas familias y por el contexto laboral: la compañía va a ser vendida a unos socios alemanes, que pretenden instalar una empaquetadora mecánica que provocaría el despido de la mayor parte de las mujeres que se dedican a realizar esa función, entre ellas la chica musulmana protagonista, que busca movilizar a sus compañeras para impedir la operación. La familia presionará a Iván para que, por este motivo, se aparte de Hadoum. La película, por lo explicado, traza un discurso que, a día de hoy, resulta contracorriente: la espoleta que provoca el conflicto no es la condición de género de Iván o la condición étnico-religiosa de Hadoum sino un tema estrictamente laboral. Es decir, sería el modelo de organización económica el foco esencial de los conflictos y las tensiones y no las cuestiones identitarias. Ian de la Rosa es de Almería, conoce muy a fondo el lugar (en la rueda de prensa posterior a la proyección de la película, el director confesó que sus padres eran trabajadores sociales) y ese conocimiento directo y personal de una serie de realidades se refleja muy bien en el film. Además de lo ya expuesto, la película carece de fallos narrativos apreciables y las interpretaciones de los debutantes Silver Chicón y Herminia Loh Moreno, por su naturalidad, son más que correctas. Por todo ello, no sería de extrañar que Iván & Hadoum fuera la vencedora en la lectura del palmarés el próximo sábado 14 de marzo.
El equipo de Iván &Hadoum presentando su película en el 29º Festival de Málaga
Sin embargo, pese a lo dicho en el párrafo anterior, revela, tal vez involuntariamente, cómo el cine español se autosomete a un proceso de limitación que constriñe su alcance y resultados. En la rueda de prensa posterior a la proyección de la película, Ian de la Rosa le dijo que le gustaría que, dentro de diez años, su película se considere envejecida porque se ha normalizado el espectro de las relaciones del colectivo LGTBI y que, lo que en ella se narra, en consecuencia, haya quedado desfasado. Esas palabras me hicieron preguntarme: ¿es que toda actividad creativa se debe someter exclusivamente al aquí y ahora y debe renunciar a cualquier intento de perdurar en el tiempo? En gran medida, esto último es lo que buena parte del cine español hace, tanto por los mecanismos de financiación y las subvenciones como por la actitud de la mayor parte del público, que parece alérgico a cualquier propuesta con un mínimo de trascendencia. Por tanto, Iván & Hadoum, como la mayoría de las producciones españolas actuales, son lo que pueden ser, sin que tengan mucho margen de maniobra para proyectos de mayor alcance. Por eso, reconozco que Iván & Hadoum es una película correcta con un punto de audacia temática pero no es lo que podría haber llegado a ser (entre otras cosas, porque renuncia a cualquier tipo de sofisticación o atrevimiento formal). Pero seamos realistas: la industria cinematográfica española carece de capacidad para llegar más lejos.
Yo no moriré de amor de Marta Matute
La segunda película que hemos visto que podría llevarse el próximo sábado la Biznaga de Oro a la Mejor Película Española pienso que es Yo no moriré de amor de Marta Matute, un film de rigor implacable e impecable, rodado con sobriedad casi bressoniana y con un abanico de interpretaciones memorables por parte de todo el reparto. La protagonista de Yo no moriré de amor es Claudia (Júlia Mascort), una chica de 18 años que, perteneciente a una familia de padre militar en la reserva, tiene problemas de incomunicación tanto con sus padres (Sonia Almarcha y Tomás del Estal) como con su hermano mayor (Laura Weissmahr). Toda la familia se verá convulsionada cuando la madre empiece a tener síntomas de demencia senil y sus cuidados empiecen a afectar a las vidas de todos sus integrantes, de modo diferente según el tipode reacción de cada uno de ellos. El padre se encierra en sí mismo, sin llegar a esbozar ningún tipo de iniciativa, la hermana mayor querrá tener todo controlado y Claudia intenta mantener un cierto equilibrio, atendiendo a su madre pero sin renunciar a tener algo de vida privada. Pero conforme avanza la enfermedad de la madre, la devastación en el seno de esa familia y el deterioro de las relaciones entre sus miembros se intensificarán hasta transformar sus actitudes y sus personalidades y alcanzar la tensión y las fuerzas de todos ellos un punto límite.
El equipo de Yo no moriré de amor presentando su película en el 29º Festival de Málaga
La firme realización de Marta Matute (que, en la rueda de prensa posterior a la proyección de la película, confesó que la historia recoge hechos personales autobiográficos) junto a las excelente actuaciones de todo el reparto (aunque hay que destacar a Tomás del Estal y, sobre todo, una soberbia Sonia Almarcha) y uno de los mejores planos finales que hemos visto en toda la historia del cine español sirven para construir un retrato lúcido y doloroso de los efectos de la irrupción de una enfermedad degenerativa y nuestra incapacidad para hacerle frente al carecer de la preparación y las habilidades necesarias para hacerlo. Como he dicho, es la segunda gran favorita que hemos visto para conseguir el premio mayor del palmarés dentro de las películas españolas aunque su tono menos luminoso y mucho más áspero que el de Iván & Hadoum no sé si puede beneficiarle o perjudicarle en la decisión final.
SECCIÓN OFICIAL FUERA DE CONCURSO
Bye, bye, paraíso de Kim Elizondo Navarro
Ya en el Festival de Málaga del año 2019, sorprendió agradablemente la producción de Costa Rica El despertar de las hormigas de Antonella Sudasassi y, en este año 2026, vuelve Costa Rica al certamen, esta vez con una coproducción con Uruguay y Colombia, bajo la dirección, en su opera prima, de Kim Elizondo Navarro, quien también firma el guion junto a Gabriela Fonseca Villalobos. La historia se desarrolla en un paradisíaco lugar turístico donde vive la protagonista, Vilma, intepretada por la debutante en el cine María Luisa Garita que brilla a un excelente nivel gracias a su carácter entusiasta y chispenate, adaptándose perfectamente a la condición de su personaje. Vilma vive de los ingresos que le realiza su amante estadounidense, quien la visita una vez al año. Pero, de improviso, su mecenas no aparece y ella se enfrentará a una situación más que complicada no solo para mantener su nivel de vida sino simplemente para sobrevivir. El guion pone todo su empeño en liberar de todo tipo de clichés a la protagonista, que va trazando un complejo arco de evolución en el que, partiendo de un cierto sentimiento de negación de la realidad, termina reconociendo la situación y adaptándose al nuevo estatus que le espera hasta que un giro inesperado, casi al final de la película, conduzca a un desenlace muy diferente al que cabía esperar por todo lo que habíamos visto con anterioridad. Bye, bye, paraíso es un film narrado con absoluta honestidad, que busca permanentemente eludir los cauces trillados y rutinarios y que acaba funcionando con perfecta solvencia a pesar de no tratarse de una producción de gran presupuesto. Está claro que, cuando el talento está presente, es posible lograr resultados satisfactorios recurriendo a la sencillez más clásica y elemental, teniendo claro qué historia se quiere contar y contándola de forma clara, ajustada y directa. Eso es lo que consigue esta película, en la que también hay que destacar la interpretación de Beatriz Ospina Calderón como amiga de la protagonista.
El equipo de Bye, bye, paraíso presentando su película en el 29º Festival de Málaga
Mallorca confidencial de David Ilundáin
Mallorca confidencial encierra dos tipos de sutilezas que, en gran medida, construyen el andamiaje de su textura visual y narrativa. El primer conjunto de elementos es una serie de señales que se reparten por toda la película y que sirven para darnos a entender que la película no se desarrolla en el tiempo actual sino en un pasado relativamente reciente: es decir, vamos a ser testigos de un mundo que va a llegar a su fin y que estaba extinguiéndose en el momento durante el que la película transcurre. El segundo conjunto de elementos es una constelación de homenajes e influencias que demuestran el conocimiento y la querencia del director del film, David Ilundáin por el género negro en el cine y el audiovisual. Tenemos la voz en off de Asia Ortega relatando los pormenores de la historia al modo como lo hiciera Ray Liotta en Uno de los nuestros (1990), tenemos un sofá en un descampado al modo de lo que veíamos en The Wire y hasta tenemos la importancia del espacio físico concreto que siempre ha tenido gran relevancia en el cine negro y criminal español a lo largo de su evolución. Si en A sangre fría (1959) de Juan Bosch, lo primero que veíamos era uno de los barrios periféricos de nueva construcción, en el cual iba a gestarse la acción delictiva de la que íbamos a ser testigos, o en el cine quinqui éramos trasladados a lo que había más allá de la ronda de circunvalación (como en Colegas de Eloy de la Iglesia) o más allá de la vía del tren (como en Deprisa, deprisa de Carlos Saura), en Mallorca confidencial la acción transcurre ya en Son Canal, un precario enclave que es un islote encerrado por una ciudad que lo va asfixiando poco a poco. Allí, una matriarca gitana (interpretada por Lolita Flores) impondrá su ley y dirigirá un próspero negocio de tráfico de drogas. Con los elementos descritos y las interpretaciones de, sobre todo, un poderoso terceto femenino (la propia Lolita Flores, Asia Ortega y Elena Furiase), David Ilundáin construye un eficaz artefacto narrativo en el que se retrata la extinción de un modo de organizar la delincuencia para dejar paso a otro sistema que será mucho más ejecutivo e implacable. En suma, Mallorca confidencial es una película que cumple su propósito y mantiene enganchado al espectador por su ritmo y las virtudes de un más que apreciable guion firmado por Amèlia Mora.
El equipo de Mallorca confidencial presentando la película en el 29º Festival de Málaga
SECCIÓN DOCUMENTALES - PASES ESPECIALES
Memoria de "Los olvidados" de Javier Espada
Los olvidados (1950) es una película fundamental dentro de la trayectoria de Luis Buñuel. Tras haber realizado antes de la Guerra Civil Un perro andaluz, La edad de oro y Tierra sin pan, los largos años que transcurrieron entre contiendas bélicas y exilios pusieron su nombre en el olvido y su figura, desconectada de la industria cinematográfica. Una vez instalado en México, y tras realizar las películas "alimenticias" Gran casino (14947) y El gran calavera (1949), con la edad de cincuenta años tendrá lugar el hito que supondrá un giro decisivo en su vida y en su carrera profesional: la realización de Los olvidados. El triunfo de esta película en el Festival de Cannes (obtuvo el Premio al Mejor Director) abrió el camino al perfil de Buñuel tal como lo conocemos en la actualidad. Javier Espada, director del Centro Buñuel de Calanda, y que ya en 2021 realizara Buñuel, un cineasta surrealista (disponible en Flixolé), un magnífico documental sobre la vida y obra del genio de Calanda, ahora se adentra en profundizar en la intrahistoria de Los olvidados, en su proceso de gestación, en su contexto y en su influencia en todo el cine posterior. El amplísimo conocimiento de Javier Espada sobre Buñuel se concreta en un torrente abrumador de información y datos que permitirá al espectador de Memoria de "Los olvidados" tener un conocimiento exhaustivo sobre esta película fundamental pero, además, el tratamiento formal del documental (con la combinación de las imágenes de los escenarios de Ciudad de México que se utilizaron para realizar el film, tanto de 1950 como de la actualidad) sirven para trazar un potente discurso sobre la vigencia del mensaje de la película en los tiempos actuales. Adicionalmente, en los títulos de crédito finales, se incluye un breve cortometraje documental que da cuenta de un sorprendente hallazgo que tiene la impronta inequívoca de la ironía buñueliana de la que el director aragonés hizo gala toda su vida.
El equipo de Memoria de "Los olvidados" presentando su documental en el 29º Festival de Málaga
Hemos hablado con Javier Espada y nos hn dado numerosos detalles sobre su documental:
CONVERSACIÓN CON JAVIER ESPADA
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