- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Publicado por
José Manuel Cruz Barragán
el
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
El próximo 23 de enero, se estrena en los cines españoles la película La virgen de la tosquera (coproducción de Argentina con España y México), quinto largometraje de Laura Casabé tras El hada buena - Una fábula peronista (2010), La valija de Benavídez (2016), Los que vuelven (2019), que pudimos ver en la 30ª edición del FANCINE de Málaga del año 2020, y Álbum de familia (2024). La virgen de la tosquera es una adaptación de dos relatos de la autora argentina Mariana Enríquez, los cuales formaron parte de su libro Los peligros de fumar en la cama (2009), uno el que da título a la película y otro llamado El carrito. El mundo narrativo de Mariana Enríquez (que la película reproduce) es un universo en el que la realidad (cualquier realidad, hasta la más convencional y rutinaria) se ve acechada por el dolor, la frustración, la estupefacción y, sobre todo, el espanto. No cabría hablar de "realismo mágico" sino de una variante en la que dominan las pulsiones más brutales, violentas y agresivas expresadas a través de inexplicables poderes sobrenaturales: sería algo así como "realismo tenebroso", "realismo espectral" o, incluso, "realismo mágico sucio", términos adecuados para expresar cómo el horror fantasmal irrumpe en las situaciones más simples y elementales para satisfacer impulsos primarios y prerracionales.
Una escena de La virgen de la tosquera con su protagonista, Dolores Oliverio
Posiblemente, más que hablar de adaptación, habría que decir que la película está inspirada por los relatos de Mariana Enríquez, ya que, aunque los elementos esenciales de los mismos siguen estando presentes en la trama de la película, esta amplía considerablemente los hechos que conforman ambos relatos, los modifican en varios aspectos e integra los dos cuentos conservando (y, en algunos aspectos, intensificando) los rasgos del universo literario original. No se puede menos que concluir que el guion del también cineasta Benjamín Naishtat (director, por ejemplo, del film de 2018 Rojo, con la que La virgen de la tosquera tiene puntos de contacto en relación a su permanente atmósfera de inquietud) es una excelente lección de cómo trasladar al cine un material literario previo: huyendo de la literalidad para crear una obra nueva y diferente con sus propios parámetros de expresión, narración y coherencia. Tanto La Virgen de la tosquera y El carrito (cuentos) como La virgen de la tosquera (película) generan una punzante e indefinible sensación de desasosiego al lector y al espectador, respectivamente, pero lo hacen de forma matizadamente distinta. De forma más seca y directa en el caso de los cuentos de la escritora, recurriendo a un inteligente crescendo y a una hábil dosificación de detalles sórdidos en el caso de la película de Laura Casabé. Caminos diferentes para alcanzar el mismo, terrible e impactante desenlace.
Arriba, otra escena de La virgen de la tosquera
La virgen de la tosquera nos ubica en un entorno sencillo y fácilmente reconocible: un barrio del extrarradio de Buenos Aires en el que tres amigas adolescentes (Dolores Oliverio, Isabel Bracamonte y Candela Flores) tienen que ingeniárselas para ocupar su tiempo libre a la vez que, todas ellas, se enamoran del mismo chico (Agustín Sosa), algo mayor que ellas, pero que se siente atraído por una joven experimentada (Fernanda Echevarría) que presume de sus viajes al extranjero y de sus vivencias acumuladas. Al mismo tiempo, un extraño vagabundo introducirá una nota de intranquilidad en el lugar y los poderes paranormales de la abuela de la chica protagonista (y que esta va sutilmente aprendiendo) ayudan a introducir al espectador en un clima propicio a lo impensado, extraordinario y fuera de lógica. La directora utiliza sistemática e inteligentemente primeros y primerísimos planos en muchos momentos del film y ello ayuda a crear una atmósfera asfixiante que predispone con acierto a lo que sucederá en el tercio final de la película. No me resisto a comparar La virgen de la tosquera con una película y una serie con la que comparte ambiente de terror y protagonistas adolescentes. La película es It Follows (2014) de David Robert Mitchell, de la que la película argentina de Casabé se diferencia por ser menos abstracta y más agudamente crítica. La serie es la producción de Netflix Stranger Things, recientemente finalizada, de la que La virgen de la tosquera se aparta porque está impregnada de un realismo social mucho más pronunciado y porque, en este caso, el horror no está "al otro lado", en el Upside Down, sino en "este mismo lado", es decir, en "nuestro lado". El horror está entre nosotros sin que se necesite recurrir a una dimensión paralela para encontrarlo.
Arriba, de izqda. a dcha., Candela Flores, Isabel Bracamonte y Dolores Oliverio en otra escena de La virgen de la tosquera
Por todo lo dicho, La virgen de la tosquera, una película fascinantemente áspera y turbadora, es una más que estimulante propuesta que, con extraordinaria sencillez, logra una deslumbrante efectividad en mostrar los lados oscuros que la cotidianidad oculta. Al mismo tiempo, creo que los lectores de Mariana Enríquez no se sentirán decepcionados con la versión que ofrecen de los relatos de la escritora y, quien no haya leído a la autora, se sentirá tentado a conocerla y a adentrarse en nuevos horrores y espantos. Y, tras haber visto su anterior film, Los que vuelven, y, ahora, La virgen de la tosquera, no podemos menos que considerar a Laura Casabé como una rara avis en el género del terror que, huyendo de cualquier cliché previo, es capaz de crear renovados e inquietantes universos. En suma, tenemos muchos motivos para recomendar la visión de esta película que acaba encerrando posibles reflexiones en múltiples, diversas y variadas direcciones y una valiosa lección de cómo adaptar al cine un texto literario con acierto y sabiduría.
TRÁILER DE LA PELÍCULA:




Comentarios
Publicar un comentario